Cuerpo-Mente
(actualizada al día 16 de septiembre del 2005)
Textos a los que fueron dando lugar las reuniones que en el cerro "meditativo" del Parque del Alamillo se realizaban los miércoles, desde el 29 de junio al 31 de agosto del 2005, de 20 a 21 h., coordinados por Teresa Iborra y Angel Baña, con el fin de orientar el trabajo personal de los aspectos de nuestra mente, a través de ejercitaciones corporales (dinámica y respiración) y consideraciones de nuestra dieta ordinaria.
El texto de Introducción abre los puntos a raíz de los cuales se partió, tanto como aspectos teóricos y como ejemplos varios que se citan.
He confeccionado una Presentación PowerPoint "CuerpoMente.pps"
sobre contenidos básicos de esta página.
Y también esta otra Presentación: "LaPareja.pps".
Podéis pedirlas ambas desde el Portal de Presentaciones:
http://medcuantica.com
Dinámica,
Nutrición y Respiración:
Su trascendencia en el desarrollo del
Cerebro, de la Visión, del Organismo y de la Personalidad


Nuestro Cuerpo es la materialización de la estructura desarrollada por los valores psíquicos de nuestra personalidad. En otras palabras: El Cuerpo es el modo en que nuestra Mente se expresa como estructura en el nivel orgánico. De esta manera, la Mente se hace visible a los sentidos corporales, lo cual, una vez que vamos adquiriendo conocimiento de las relaciones existentes entre los modos anatómicos y funcionales (fisiológicos) con las posibilidades de expresión de los valores psíquicos de nuestra persona, el Cuerpo resulta la herramienta más valiosa para incidir conscientemente en las posibilidades de nuestra Mente, a través de la influencia que éste ejerce en todo el entramado cerebral.
Los factores más importantes a tener en cuenta en la atención al Cuerpo son los siguientes:
* La Nutrición que le aportemos.
* El modo de nuestra Respiración.
* La Dinámica física que desarrollemos.
Con las cualidades bioquímicas de nuestra Nutrición iremos haciendo posible la estimulación, reforzamiento o inhibición de las diferentes posibilidades de aptitudes y actitudes de nuestra persona.
De la Respiración va a depender la amplitud y profundidad con la que recibamos la información que irá alimentando el desarrollo de nuestra Conciencia. De los modos de aquella dependerá también el control que podamos hacer de nuestros estados mentales.
Lo más trascendente de la Dinámica física, no es ya el valioso papel que juega en la condición circulatoria general y en el tránsito intestinal, sino que hace posible la generación de neuronas de conexión e interrelación entre las diversas áreas cerebrales. Por otra parte, según sean los músculos, articulaciones o lateralidad corporal que más se ejerciten o desarrollen, así se potenciará más un hemisferio cerebral u otro. También, la problemática de nuestra visión (miopía, hipermetropía, astigmatismo y estrabismo) va a depender de ciertas descompensaciones que desarrollemos en determinadas estructuras musculares en los primeros años de vida (cuando bebés).
Los modos que caractericen a nuestro desarrollo físico, así como también las repercusiones que éste tenga en las características de nuestra visión, condicionarán de forma contundente importantes aspectos de nuestra actividad mental. La miopía nos aferra a datos archivados (memoria), apartándonos del análisis de la actualidad. Deportes de brazos estimulan lo cerebral; las piernas lo emocional.* * * * * * * * * *
Cada ser está compuesto por una serie de valores contrapuestos y complementarios, tanto en lo psicológico como en lo fisiológico. Sus desajustes y desarmonías originan lo que podemos llamar conflictos internos de la personalidad psico-física. Se reflejarán tanto en nuestro comportamiento mental como en nuestro cuerpo celular, a fin de que el cuerpo siga definiendo o representando en lo material (en lo estructurado físicamente) las condiciones de nuestra mente.
Cualquier terapia que desee modificar una condición funcional orgánica (corporal), debe considerar la actitud de vida que desea desarrollar el individuo, para que haya adecuación entre estructura corporal y actitud mental. La terapia consistirá así en una colaboración hacia el cambio de actitud, pues de otra manera la terapia corporal será ineficaz o producirá afectaciones en las estructuras corporales y mentales que se contrapongan a los desarrollos buscados con la terapia en cuestión. De igual manera, necesitaremos apoyo físico para los cambios en situaciones o afectaciones mentales.
En nuestro cuerpo físico podemos "saber de nosotros" como no lo podemos saber directamente de nuestro ser mental. Desatender los trastornos o conflictos celulares, es decir, la información del Cuerpo, es despreciar al mejor maestro que tiene nuestra necesidad evolutiva. Un modo grave de desatender aquellos es tratar de acallarlos a base de medicinas que sólo buscan la supresión del síntoma físico, sin buscar su razón en nuestro ente mental, en actitudes de vida y en emociones que alimentamos.* * * * * * * * * *
Los alimentos salados aumentan nuestra sensibilidad, pero nos hacen más vulnerables a las afectaciones emocionales.
Las sustancias y alimentos de sabor ácido (vinagre, cítricos, etc.) son muy estimuladores de la actividad y de la sensación de vitalidad, pero pueden inducir a situaciones de estrés, nerviosismo, contracturas musculares y dolores articulares.
Alimentos y sustancias picantes son grandes estimuladores de la actividad física y respiratoria, mas inducen estados tensionales.
Lo dulce estimula el estado de ánimo, la imaginación y el optimismo (contrario a lo salado), pero nos pueden llevar a descalcificaciones y actitudes fantasiosas.
Las proteínas refuerzan la memoria y la resistencia física muscular, pero inducen a ser competitivos. Muy peligrosas en estados degenerativos orgánicos si no son convenientemente digeridas y eliminados sus desechos úricos.
Los hidratos de c., ingeridos con suficiente ensalivación, posibilitan buen fluir al sistema linfático, esencial en la limpieza de la mecánica cerebral y orgánica en general. Inducen al colaboracionismo. Fluidez linfática y salivar es esencial para el control de afectaciones.
Las grasas y aceites protegen nuestra sensibilidad, pero restan posibilidad a las percepciones de la conciencia.
El tabaco, al igual que atmósferas viciadas y caldeadas, bloquean funciones de los lóbulos temporales del cerebro, esenciales para el desarrollo de la toma de conciencia de nuestra realidad vital.* * * * * * * * * *
Respirar profunda y pausadamente, estando el mayor tiempo posible conscientes de que así respiramos, nos dará control de nuestras posibles reacciones emocionales y de nuestros pensamientos. La respiración nasal es la que estimula el estado de conciencia; cada orificio nasal activa la del hemisferio de su mismo lado.
A través de la respiración, no solo nos llega la energía física existente en la atmósfera, sino esencialmente el componente psíquico que emanamos todos, y aún más el de aquellos seres con los que estamos vinculados emocionalmente (en positivo o en negativo).
Nuestra exhalación lanza a la atmósfera la condición energética de las actitudes emocionales a las que vamos dando vida en nuestro interior en cada momento. Es de esta manera, más que con nuestras palabras y actos, como alimentamos las posibilidades de respuesta de los demás, es decir, como vamos construyendo las posibilidades del mundo que nos envuelve. Y es así como lo exterior se convierte en un espejo de los estados internos a los que consentimos ir dando vida. La exhalación es la materia prima de nuestra vida.* * * * * * * * * *
La Dinámica de cada lado corporal posibilita el desarrollo de la estructura del hemisferio cerebral del lado contrario y los sentidos de ese mismo lado contrario. Ejemplo: Brazo derecho, hemisferio izquierdo y visión, audición y olfato izquierdo.
Para que lo que ejercitemos con un lado corporal alimente también al cerebro de su mismo lado (no solo el contrario), debemos haber desarrollado dinámicas de contralaterización, es decir, de acción combinada de miembros de un lado y del otro. Ejemplo: Brazo derecho al mismo tiempo que pierna izquierda, alternado con brazo izquierdo y pierna derecha; lo propio que se hace en el gateo correcto. También, acción consciente de movimientos bilaterales simultáneos. Evitaremos así el estrabismo visual y mental.
El desarrollo de la espalda posibilita la visión mental panorámica, evitando el tender a focalizar demasiado, propio de la miopía.
El equilibrio entre cuádriceps y femoral evitan el astigmatismo, causado por desajustes de integración sensitiva y tensiones.
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-. Observaciones al día primero .- ( al día 29 de junio )
*** Si bien vamos a considerar aspectos que podemos trabajarnos en el Cuerpo para incidir en nuestra estructura y tendencias mentales, no por ello ha de entenderse que lo "primero" es el Cuerpo y de él surge la Mente, sino todo lo contrario: Consideramos que todo nace en lo mental, y que de ahí va surgiendo hacia las formas y estructuras corporales.
Debemos tener bien claro que el uso que vamos a hacer del cuerpo es para posibilitarnos algo que directamente no podríamos hacer (al menos con tanta facilidad) sobre nuestra mente. Vamos a utilizar al Cuerpo como una herramienta práctica para nuestros aspectos mentales. Lo mental es tan sutil, tan escurridizo y tan fácilmente desconcertante, que sin la información del cuerpo y la utilidad del mismo, caeríamos con facilidad en pretensiones engañosas hacia nosotros mismos.
No hay circunstancias corporales con origen psicosomáticos y otras que no lo son. Todo cuanto expresa nuestro cuerpo parte de la psique. Ya dijimos en la Introducción que el Cuerpo es la forma con que la Mente se expresa en el nivel orgánico. Cualquier cambio real en nuestra mente origina un cambio estructural de la parte del cuerpo que expresa tal aspecto de la mente.
Algunas circunstancias que tendemos a considerar como cambios de nuestras actitudes mentales y que no vemos se materialicen con cambios en lo corporal, es porque esa parcela que consideramos del cambio mental está inmersa en otra más compleja y sólo ha ocurrido un eclipsamiento transitorio de una parte de esa complejidad, sin que haya realmente ocurrido un cambio estructural, habiendo quedado aún en los niveles de nuestra potencialidad (tendencias que volverán a aparecer) con toda su fuerza. Podemos ver esto en los cambios que hacemos como propósito, pero que no pasa más que de una estrategia mental, sin haber llegado realmente a hacerse sentimiento profundo y convencido. Además, también el sentimiento precisa pasar por la prueba real vivencial de la situación que hemos deseado modificar en nuestras actitudes. Es decir, que el sentimiento precisa materializarse con la acción propia que lo muestre en lo material, en lo vivencial y no solamente en lo mental.*** No son válidas las argumentaciones de que en edades infantiles (incluso bebés y estados fetales) no puede haber estados mentales que justifiquen muchas situaciones corporales (de afectaciones graves, por ejemplo). El individuo es antes del cuerpo que lo expresa. Con el desarrollo fetal y sus posteriores procesos corporales, el sujeto va haciendo posible la recuperación de la personalidad que le es propia y que su cuerpo va mostrando. Sin conocer y comprender los procesos encarnatorios, difícilmente sabremos ver eso. El individuo hace uso de la genética que le es propia (hemos de aprender a hablar de "genética personal", además de genética familiar) y, además, de las circunstancias personales, nutricionales y ambientales que precisa el desarrollo del cometido pretendido por su ser en su encarnación.
El objetivo encarnatorio del ser es el crecimiento de su propia conciencia de ser. De aquí la importancia de lo corporal, que no es otra cosa que "estructura de conciencia".*** El Cerebro no es quien hace posible a la Mente. La Mente es plenamente anterior a él. Ella hace posible, con los procesos encarnatorios, el surgimiento de la estructura de conciencia (cuerpo) que le hará posible avanzar sobre sí misma. El Cuerpo va surgiendo (observable en su proceso embrionario) en la dualidad Cuerpo_Cerebro, donde lo Corporal (visceral y glandular) se constituye en centros canalizadores y emisores de los distintos valores (psico-energéticos) de la energía vital. Lo Cerebral (órganos cerebrales: cerebelo, mesencéfalo, diencéfalo y telencéfalo), se constituye en centros de coordinación e interacción de tales energías, de donde surge la sensación del pensamiento y la sensación de la ubicación de la personalidad, aunque en realidad todo ello es el fruto de la acción de todo el entramado corporal.
*** Somos un conglomerado de tendencias o posibilidades de aptitudes y aptitudes, donde coexiste tanto lo complementario como lo contradictorio de cada uno de sus aspectos. Cuando nos preguntamos si la persona "cambia o no cambia", debemos tener en cuenta lo que somos como complejidad, y que lo que hay en posibilidad de modificar es solamente la dominancia de ciertas tendencia de la personalidad, sin que realmente pueda cambiarse la estructura base. Las experiencias que vivamos en esos cambios de dominancia es lo que irá posibilitando en un futuro los cambios sustanciales de la persona, pues ayudarán a reforzar más lo que desea ir alcanzando. No obstante, las tendencias reprimidas o frenadas no dejan de estar en el interior potencial, buscando tomar forma (ser materializadas). Si fueron apartadas de forma forzada, surgirán sin mucho control, es decir, desbocadas. Si fueron apartadas en un plan aceptado buscando nuevas perspectivas de la personalidad, podrán salir enlazadas con los logros de las nuevas experiencias, con lo cual podrán observarse como cambios de la personalidad.
Algo esencial a tener en cuenta en las posibilidades de cambiar algo de nuestra inercia de comportamiento y pensamiento es el conectarnos con persona que pueda inducirnos a tal modificación. Hemos de saber que las posibilidades de una personalidad es algo análogo a las posibilidades de una flecha que ha sido lanzada en una concreta dirección; sin una fuerza exterior a ella que le impacte y posibilite algún cambio en su dirección, su destino es incambiable. Así, la personalidad precisa de una "interacción" con persona o personas que le hagan posible modificar el rumbo de su inercia, sólo fluctuable por sí misma dentro de un margen de posibilidades personales.
Es de esta manera como podemos concretar lo siguiente: "Somos en función de con quien nos relacionamos (con quienes interactuamos)". Y también: "Nadie cambia si no intercambia", pues en toda relación personal hay, más que una simple influencia, un intercambio de modos de ser que se concentran diferenciadamente en cada individuo.*** Algo muy importante que debemos tener presente constantemente en nuestras reuniones (en estas del Alamillo) es el procurar hablar despacio, con calma y serenidad, a fin de cubrir diferentes objetivos: a) Iremos tomando más conciencia de nuestro estado interno cuando intervenimos hacia los demás. b) Posibilitaremos mayor claridad en nuestra exposición. c) Podemos mostrar así que no pretendemos convencer ni imponer, sino exponer las experiencias de cada cual, para que se tome de ellas lo que a cada oyente le pueda ser útil en sus propios esquemas de entendimiento y vivenciales.
Si mientras está hablando algún miembro del grupo, permanecemos atentos a lo que trata de expresar, procurando comprender sus propias razones y evitar estar enseguida en lo que le contestaríamos desde las nuestras, facilitamos mejor exposición a aquel y mejor entendimiento en nosotros.
No se pretende crear confrontaciones, sino el desarrollo de un guión a partir de las experiencias de los coordinadores de las reuniones. Este guión va a ir dependiendo de lo que del interés de los asistentes vaya surgiendo.
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-. Observaciones al día segundo .- ( al día 6 de julio )
Se desarrolló especialmente dedicado a conocer sobre las dos mitades de nuestro cerebro, cada uno de los dos hemisferios que lo constituyen, el derecho y el izquierdo.
*** La importancia de este conocimiento radica en que hay signos externos en nuestro cuerpo que nos posibilitan saber qué hemisferio cerebral está interviniendo y si hay bloqueo de intervención en alguno de ellos, así como también qué podemos hacer de dinámica corporal y respiratoria para procurar estimulaciones o desbloqueos.
Además, no se trata sólo de procurar que no existan bloqueos, sino de que también se potencien los canales de interacción de ambos hemisferios, a fin de equilibrar lo más posible la intervención de ambos en cada una de las situaciones que vivimos. Es decir, posibilitar no ser sólo emocionales o sólo racionales en determinadas situaciones o generalmente, sino procurar conjugar lo más posible todos los aspectos desarrollados por nuestra personalidad.*** Lo Emocional está regido por el hemisferio derecho, y corresponde al lado izquierdo corporal, menos los Sentidos (visión, oído, olfato y tacto), que son los de su mismo lado derecho. Quiere esto decir que los aspectos motores o de movimiento los rige el hemisferio del lado contrario, pero los aspectos sensitivos los rige el de su mismo lado. Por ejemplo: los movimientos del ojo derecho los rige el cerebro izquierdo, pero su percepción óptica, es decir, su visión, la rige el cerebro derecho, con lo cual ya tenemos otra información, y es que cuando prevalece la visión de tal ojo (sobre la del otro), podemos saber que estamos siendo receptivos o emotivos en nuestra actitud visual. Si estuviéramos analítico en lo que observamos, el ojo director sería el izquierdo.
El que la dirección de la visión esté regida por un ojo u otro, no es fácil apreciar a simple vista en una persona de visión normal, pero en una persona con Estrabismo ocurre que cuando está interviniendo su hemisferio cerebral más fuerte (suele haber notable diferencia entre el desarrollo de ambos), el ojo correspondiente al mismo se dirige perfectamente hacia lo observado, pero el otro ojo, el correspondiente al cerebro más débil, se marcha más o menos intensamente de la dirección correcta, no generándose el ordinario paralelismo entre ambos ojos.
Un ejemplo de lo anterior: Una persona estrábica muy racional, cuando racionalice le ocurrirá que el ojo derecho (el del cerebro emocional) se irá del enfoque correcto, con más o menos intensidad dependiendo de la diferencia de desarrollo de ambos hemisferios y de la deficiencia de neuronas de interacción (influencia recíproca entre hemisferios) que haya generado por su deficiente ejercitación de dinámica corporal de coordinación simultánea de ambos hemisferios.*** Lo que ocurre en la visión ocurre también en lo corporal. Por ejemplo, un estrabismo de ojo derecho se corresponderá con una deficiencia en la intervención y eficacia de las extremidades corporales del lado izquierdo. Al igual que en el ojo, cuando la persona está atenta a algo que realiza con su mano derecha, es fácil ver cómo la izquierda no interviene, o torpemente. Esto es fácil observarlo en la natación; a la persona le cuesta los ejercicios de acción simétrica de ambos brazos, es decir, estar atenta al uso de ambos lados corporales. En el correr de pie, tenderá a replegar o mantener casi inerte el brazo izquierdo.
Mas esto no queda en la visión y en el uso de las extremidades, sino que afecta a todo lo que engloba la lateralidad corporal afectada, donde existen otros sentidos y órganos y sistemas. Y dado que lo corporal es expresión de los aspectos de nuestra mente, podemos considerar su trascendencia en las posibilidades de desarrollo y expresión del equilibrio de nuestra personalidad.*** Los distintos órganos cerebrales desarrollan modos distintos de acción de nuestra personalidad. El más interno o central (corazón cerebral), llamado Diencéfalo, desarrolla todo lo instintivo, aquello que está bien estructurado en nuestro ser. Es quien realmente dirige el comportamiento característico de la persona. Los automatismos que no precisan de la intervención de la conciencia, y que corresponden a hábitos que van siendo establecidos, precisos para la actividad ordinaria, no llegan a las estructuras de conciencia, sino que son despachados automáticamente desde el Cerebelo (hígado cerebral).
Todo lo que implique o contenga alguna afectación (positiva o negativa) emocional, pasa por el Mesencéfalo (estómago cerebral), al igual que en lo corporal ocurre con el estómago. Y todo lo que precise o busque la intervención de la Conciencia, para poder añadir a ésta el fruto de nuestros actos y, así, ir contando con datos informativos que puedan ir modificando el instinto personal, necesitará alcanzar las áreas cerebrales del Telencéfalo (pulmón cerebral), constituido por la corteza cerebral (sustancia gris) y las neuronas de interacción (sustancia blanca) de las diversas áreas corticales.
En el entramado del telencéfalo hay una estructura de extrema importancia en la generación de conciencia; son los Lóbulos Temporales, desarrollados especialmente a partir de la independización de las extremidades superiores. Son exponentes de Lateralidad, polaridad y discernimiento. De aquí la trascendencia de la ejercitación de los brazos, y más aún cuando estos se combinan con ejercicios de coordinación de las extremidades inferiores, pues surgen aspectos de lateralidad y de antero-posterior, es decir, todo el cuerpo.
Ejercicio de brazos, con cuerdas independientes haciéndolas girar paralelamente por nuestros lados, atentos a generar la oportuna simetría y analogía de movimientos en brazos y manos de cada lado, y aún más si los coordinamos con diferentes apoyos de los pies, tienen mucha repercusión en el equilibrio e interacción cerebral.
A más intensidad en ejercitaciones (respiración o movimientos), mayor desarrollo de sus efectos cerebrales.*** En cada acto del individuo interviene, como hemisferio director, uno de ellos; en el otro, lo hecho o percibido se graba de forma y dirección (espacio-temporal) simétrica. Los desarrollos corporales que contemplan la simetría bilateral, aportan equilibrio cerebral; lo de significado (logros) contrario si lo hacemos con la derecha o con la izquierda (efectos unilaterales), distorsiona estructuralmente al cerebro si lo ejercitamos con ambas (escritura, piano, ...)
*** Las fosas nasales.- El bloqueo (por inflamación, mucosidad, etc.) de una fosa nasal nos indica que el hemisferio cerebral cortical de su mismo lado no está pudiendo intervenir. Si ocurre en ambos, sabremos que todo nuestro córtex cerebral está con deficiencia funcional. Estaremos actuando desde factores mentales instintivos, y la conciencia no podrá irse enriqueciendo. La estimulación de las células olfatorias es necesaria para el desarrollo e intervención de la conciencia, es decir, para la intervención de la corteza cerebral.
Ejercicios de respiración alternativa intensa por cada orificio nasal (expulsando y tomando el aire por un orificio, y expulsando y tomando por el otro, como es el pranayama), energetizan intensamente cada hemisferio, por el tiempo de la retención en el opuesto.*** Al observar o escuchar ofrecemos más el lado del rostro asociado a los sentidos de nuestra lateralidad cerebral más activa. Un giro lateral completo de la cabeza, por el cuello, posibilita la intervención plena del hemisferio que encaramos al frente y bloqueo del otro. Si nos cuesta parar la secuencia predominante de nuestra actividad mental, giros alternativos de la cabeza (con parada prolongada al final del giro), por ejemplo cuando dormimos y no podemos conciliar el sueño, o cuando un pensamiento o una emoción nos tiene pillados, va entrecortando aquella secuencia y debilitándola. Si sabemos en qué hemisferio se ubica, basta con girarla hacia ese lado.
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-. Observaciones al día tercero .- ( al día 13 de julio )
Se desarrolló concretando la importancia de ir desarrollando habilidades dinámicas corporales, especialmente con ambas manos y brazos, para ir creando canales de posibilidad de incidencia en nuestros aspectos mentales, especialmente en lo que a afectaciones emocionales se refiere.
Se abordó también la razón orgánica del surgimiento de ser diferentes ambos hemisferios (emocional o racional)*** En las prácticas que hicimos con giros de cuerdas con las manos, en movimientos relativamente simples, pudimos apreciar cómo no alcanzamos a tener la destreza que pensábamos. De igual manera ocurre en nuestra mente; creemos que dominaremos ciertas actitudes y situaciones emocionales, pero a la hora de la verdad no tenemos creados los canales neuronales o energéticos para tal objetivo. Ejercitarse en el cuerpo tiene más trascendencia de lo que pudiéramos pensar; constituye el entrenamiento base para lo que quisiéramos ir desarrollando en lo mental.
Cuando trabajamos coordinaciones y habilidades con el cuerpo y sus extremidades, no debemos quedarnos a pensar que eso sólo es para el aspecto físico o las formas anatómicas, ni tampoco en lo que aporta más o menos al estado de salud, sino en el efecto que aquello tiene en la estructura de nuestro cerebro y nuestra mente, es decir, en el contexto entero de nuestra personalidad.
Es por ello que debemos atender a la mayor cantidad de detalles de aquello que estamos ejercitando. Por ejemplo, en los movimientos de cuerdas, la atención a la independencia o soltura de los brazos respecto del compacto del cuerpo; estar relajados y no tensos, especialmente en aquello del cuerpo que no debe estar interviniendo en el ejercicio; apreciar la soltura de movimientos en las muñecas, sin giros con saltos en las articulaciones óseas; etc.
Las ejercitaciones no deben buscar aprender de memoria (mecánicamente) cierta coordinación de movimientos, sino que debemos ser capaces de conseguir ir cambiando el ritmo, el orden y la frecuencia, para liberar a nuestra mente de inercias que se escapen a la conciencia, que es a quien se trata de entrenar con todo esto.*** En las posturas que tomemos en el cuerpo, hemos de tener en cuenta que cruzar las piernas (especialmente cuando estamos sentados, pero también en actos meditativos) genera un bloqueo de la energía propia de la extremidad que queda debajo. Si queda la derecha bajo la izquierda, bloqueamos lo racional, la actitud analítica, y dejamos como directora a la energía emocional.
Es tradicional en la mayoría de las técnicas meditativas tal cruce de piernas (en lo propio o cercano a la postura del Loto), con lo cual podremos alcanzar mayores desarrollos internos, de percepción interior, pero adoleceremos con facilidad de la capacidad de comprensión de las experiencias que alcancemos a vivir en tales actos meditativos, esencial para el aprovechamiento de esas acciones.
No olvidemos que no es más importante lo racional o lo emocional. Ambas energías constituyen las dos mitades de nuestro ser encarnado. Tenemos que alcanzar a conocer y comprender todo lo que ambas pueden aportarnos. Cada una de ellas nos posibilita un desarrollo diferente, pero sólo la combinación de las aportaciones de éstas será lo que nos vaya acercando a verdades más elevadas.
La frecuente inercia a tender a cruzar las piernas cuando estamos sentados nos dice de la tendencia a estar en sólo nuestra mitad.¿Por qué es diferente la condición de cada hemisferio?
*** Venimos diciendo que el Cuerpo es expresión de los valores de nuestra Mente, y que existen cuatro órganos corporales que se relacionan analógicamente con los cuatro órganos claves cerebrales.
De estos cuatro órganos corporales, dos eran centrales en origen, y los otros dos eran bilaterales simétricos. Por el proceso evolutivo de los cuerpos, los dos órganos centrales se lateralizaron, y en los bilaterales simétricos ocurrió otro modo de laterización, por la considerable disminución de los lóbulos de uno de los lados, donde han venido a instalarse gran parte de la de los órganos centrales. Las imágenes de más adelante muestran este proceso de Unilaterización ocurrido en lo visceral. Salvo excepciones, lo antiguo Central ocupa ahora gran parte del lado izquierdo, y lo anterior Bilateral se ha constituido claramente en órganos de derecha corporal.
Las vísceras corporales son los centros canalizadores de las diferentes energías psico-físicas, que más tarde se interaccionarán en lo cerebral para la respuesta que corresponda a la personalidad que expresa cada ser. Es lógico, pues, entender cómo el hemisferio cerebral derecho, alimentado ya especialmente por la energía de Emociones del Estomago y por la del Sentir del Corazón, se haya convertido en Cerebro Emocional; y cómo el hemisferio izquierdo, alimentado ahora especialmente por la energía de Orden y Organización del Hígado, y la de Concienciación de los Pulmones, se haya convertido en Cerebro Racional.
En la Web " http://es.geocities.com/medcuantica/Cerebro.htm " podéis conocer este proceso en más detalles.*** Llegados a este punto, podemos entrar a conocer cómo los diferentes alimentos de nuestra dieta ordinaria, afectando de manera diferente a esos órganos, pueden afectarnos igualmente en la condición funcional de nuestro cerebro y, con ello, en nuestras actitudes.
Lo Salado acelera al Corazón y potencia los jugos del Estómago. Mas también lo Salado debilita al Hígado y a la función Pulmonar. Es por ello que lo Salado se ha constituido en elemento estimulador de lo Emocional e inhibidor de lo Racional. Pero ojo que una aceleración (potenciamiento) excesivo del corazón genera taquicardia, y la excesiva secreción gástrica induce a úlceras.
Lo Picante (ajos, cebollas, rábanos, y especies picantes) estimula a los Pulmones, pero daña al Hígado y al Estómago. Induce a la persona a la necesidad de dinámica corporal y exterioriza en las motivaciones de la mente. Genera, pues, con facilidad, tensiones.
Lo Dulce relaja al corazón, facilita la función hepática y estimula al estómago y la función respiratoria. Se constituye así en el elemento clave del Optimismo y potenciador de la Imaginación.
En todo esto de las relaciones orgánicas juegan también papel esencial los Riñones, que no pertenecen ni al grupo Visceral ni al grupo Cerebral, sino a un sistema intermedio, llamado Glandular, nacido de la confluencia de aquellos otros dos Sistemas. Precisa de lo Amargo, y también de lo rico en azufre (ajos y cebollas).*** Considerando a los Riñones, nos encontramos con otra cuestión esencial orgánica: Los dos fluidos transportadores de los dos modos de la energía, la Emocional y la Racional, la Sangre y la Linfa.
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-. Observaciones al día cuarto .- ( al día 20 de julio )
No se siguió el estudio sobre la dualidad cerebral, sino que desde un principio surgió tratar sobre La Pareja hombre/mujer, es decir, sobre la dualidad externa del ser humano.
Dicho tema se desarrollará en otra ocasión, para seguir exponiendo ahora más información sobre lo que tratábamos de cómo ampliar el desarrollo del cerebro más débil y la interacción más útil entre ambos, para mejor control de la Mente.*** Sabiendo cómo el corazón rige especialmente uno de los dos hemisferios, y que el otro es regido por el pulmón y el hígado, así como que no sólo es el corazón el que rige al emocional, sino también el estómago, debemos cambiar la expresión acerca de la personalidad "corazón" o la "cerebral", por la de "emocional" o "racional".
No obstante, si aquella expresión se refiere a utilizar el corazón cerebral, es decir, el diencéfalo, y no lo racional ubicado en las estructuras de conciencia, como es el córtex cerebral, tendremos que tener sumo cuidado, pues estamos pidiendo que no actúe desde la conciencia, sino desde lo instintivo, donde está el sentir ancestral del individuo, pues sus posibilidades de evolución pasan por el córtex.*** Al objeto de potenciar la eficacia del hemisferio cerebral de menor uso, es importante que todo lo que solemos hacer con la mano más diestra, lo ejercitemos también, en la medida de lo posible, con la otra mano, siempre que los movimientos que requiera esa otra mano sean simétricos a los que hace la diestra. Por ejemplo: Usar con la mano contraria al uso, la cuchara, el tenedor y el cuchillo, en las comida; beber, peinarnos, pintar, limpiar, masajear, etc.
También podemos ejercitarnos en lanzar cosas, como pelotas o piedras, con la otra mano. En todo esto, si hemos desarrollado con nuestra dinámica infantil canales de interacción (influencia recíproca) entre ambos hemisferios, lo aprendido con una mano se ha anotado de igual manera en el hemisferio de la otra mano, pero de forma simétrica respecto del eje que separa ambos hemisferios; es decir, que un movimiento de la mano derecha hacia nuestra lado derecho, se ha anotado en el otro como si fuera un movimiento de la mano izquierda hacia el lado izquierdo. El uso de la cuchara de comer, por ejemplo, tanto con una mano como con la otra, tiene los mismos efectos: nos acerca hacia el medio lo que esté a un lado, o nos trae de igual manera (hacia la boca) lo que esté alejado al frente.
Sin embargo, hay movimientos de una mano que, hechos con la otra, no tienen el mismo efecto. Por ejemplo, la escritura: Si escribimos con la mano derecha, escribimos de izquierda a derecha; pero si tratamos de escribir con la mano izquierda, para tener los mismos resultados, es decir, una escritura legible en el modo natural de observarla, tenemos que escribir igualmente de izquierda a derecha, cuando en el hemisferio de esta mano la escritura que hizo la otra se anota, en su forma simétrica respecto de nuestro centro corporal vertical (el que separa ambos hemisferios), de derecha a izquierda. Si escribiéramos así (de derecha a izquierda) habiendo cultivado la destreza de movimientos de esa mano izquierda, la escritura aparecería como un grafismo ilegible, pero que contemplándola desde la otra cara del papel (si éste fuera transparente), podría leerse con normalidad.
La imagen que aparece a continuación expresa gráficamente todo esto comentado. Por la derecha y al centro contiene una palabra (simetría) escrita de modo ordinario (de izquierda a derecha) con la mano derecha, legible, y a su izquierda otra escrita con la mano izquierda, escribiendo de derecha a izquierda (inverso a como escribimos habitualmente) y sin pretender imitar el grafismo de la mano derecha, sino simplemente teniendo en la mente la palabra a desear escribir (igualmente simetría), permitiendo a la mano izquierda que exprese lo que en el cerebro que rige a ésta exista de información de lo que se ha venido escribiendo con la mano derecha, anotado, como ya sabemos, en ambos cerebros (hemisferios)
Vemos que la palabra escrita con la mano izquierda parece ilegible, pero si la miramos por el otro lado del papel, o lo que es igual, si invertimos la dirección de la imagen de esas palabras, que es lo que aparece más abajo de ellas en la figura, veremos que, efectivamente, hemos escrito simetría, aunque con un grafismo peor elaborado, por la falta de destreza que con nuestra mano izquierda solemos tener para sacar la información de nuestro cerebro.
La parte superior de la figura presenta a los dos hemisferios y cómo se anotó en ambos la palabra hecha con la mano derecha. En el hemisferio izquierdo (director de la mano derecha) se anotó en la forma hecha, y en el derecho se anotó en la forma simétrica, tal como muestra la figura de la letra sacada con la mano izquierda.
Todo esto muestra lo interesante de trabajarnos destrezas con ambas manos, pues si bien ahora hemos tratado sobre recuperar información de simples grafismos, también podemos hacerlo de otros factores mentales de nuestra vida cotidiana, que equivale a decir que iremos haciendo posible la intervención en lo emocional de lo que hemos desarrollado con lo racional, y viceversa.
Para esto anterior es preciso ir trabajándonos la destreza y sensibilidad de ambos lados del cuerpo, así como también desarrollando coordinaciones entre ambos lados y partes del mismo. Y también, atender las posibilidades del correcto funcionamiento de todas nuestras vísceras, sin menoscabo de las de alguna lateralidad, en lo cual interviene de forma especial la cualidad de los alimentos (sólidos y líquidos) que ingerimos cotidianamente, con cuya química predominante potenciamos o disminuimos las capacidades funcionales de unas u otras vísceras, aparte de lo que en sí contengan dichos alimentos de potencial energético para atender la actividad física y mental en términos generales.*** Precisamos de una respiración amplia y aire saludable para alcanzar mayor amplitud de dominio de nuestro propio ser; mayor sensación de que somos dueños de nuestra persona; es decir, importante cota de sensación de libertad. Si además desarrollamos la respiración con serenidad (en entrenamientos aislados y en medio de las situaciones que vivimos), iremos alcanzando mejor percepción en el desarrollo de nuestra conciencia, que se traducirá en posibilidad de mayor lucidez y contenido de paz.
Nuestro Hígado requiere de alimentos vivos y no excitantes, para mantener sano nuestro estado anímico y posibilitar la limpieza oportuna de nuestra Sangre, fluido por donde discurre la energía emocional.
Nuestros Riñones precisan trabajar en un medio nutricional de no densidades procedentes de grasas y proteínas, para hacer posible la limpieza de nuestra Linfa, fluido por donde discurre la energía racional.
Fluidez en nuestro tránsito intestinal aporta fluidez en nuestras estructuras mentales. Dilataciones inoportunas del intestino, bloquean el desarrollo de nuestra comprensión intelectiva.
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-. Observaciones al día quinto .- ( al día 27 de julio )
Se abordaron las polaridades Linfa / Sangre, expresiones del fluido corporal racional y fuido corporal emocional.
*** Para conocer sobre la dualidad de fluidos orgánicos y, a su través, el proceso del Cerebro de una manera comprensible de lo que éste viene a significar en la estructura corporal en general, es oportuno llegar a él desde lo que fue su origen, en los primeros momentos del desarrollo de la célula embrionaria (cigoto).
No fue desarrollándose todo a un mismo tiempo, sino que primero aparecieron unas estructuras muy concretas, a partir de las cuales surgirán más tarde los demás elementos corporales, tanto de lo Visceral como de lo Neural, con curioso paralelismo.
La parte izquierda de la figura de más adelante muestra cómo fue la primera estructuración de esos dos Sistemas: Una membrana bañada por dos tipos de fluidos, el del Saco Vitelino (S.V.) y el de la Cavidad Amniótica. Por el lado del primero se constituirá el Sistema Visceral (aparato digestivo y vísceras), y por el lado del segundo la placa Neural (base de los órganos de los sentidos y del sistema nervioso). El fluido del Saco Vitelino lo constituyen los factores sanguíneos, y el fluido de la Cavidad Amniótica el líquido cerebro espinal (cefalorraquídeo) y lo que, en último término, da lugar a la Linfa.
La derecha de la figura muestra el proceso más avanzado. De lo que se señala como "visceral", después de estructurarse lo que será el Corazón (señalado por el área del punto negro inferior), irá surgiendo todo el tracto digestivo, del que, paulatinamente, irán haciendo aparición las diferentes vísceras corporales. De lo señalado como "neural", tras estructurarse lo que será el Diencéfalo o corazón cerebral (punto negro superior), irá apareciendo todo el sistema nervioso central.
Más tarde, surgirá el Tercer elemento, el Mesodermo, que dará estructura a lo Visceral (Endodermo) y a lo Neural (Ectodermo), claramente diferenciado de éstos y en perfecto complemento de ambos. Lo constituyen el sistema Óseo y el Muscular, vasos Sanguíneos y órganos Linfáticos, Riñones (estación final linfática) y sistema Reproductor.
Como caso muy particular de este tercer elemento tenemos a la Glándula Hipófisis (de estructura dual), surgida del punto de conexión o unión primigenia del endodermo y del ectodermo, constituida como recuerdo de la primera fase embrionaria bipolar. Su lateralidad posterior (neurohipófisis) es expresión neural pura, y la anterior (adenohipófisis) es expresión pura de lo visceral, tal como más o menos lo fuera la primera estructura de la placa bipolar que separaba lo amniótico de lo vitelino, sin mezclarse y en perfecta separatividad.
No deja de ser muy significativo el que los órganos que relacionaba directamente la Hipófisis (derivada de la membrana de unión de los dos sistemas), fueran el corazón neural (diencéfalo) y el corazón visceral (pericardio en aquel entonces), señalados en la figura con dos pequeños círculos negros.
Más tarde de aquella primera fase de protagonismo de los dos corazones mencionados, bases del Sentir del cuerpo y del Sentir de la mente, llegarán las estructuras generadoras del análisis (bases del racionalismo). Por una parte el Telencéfalo, con su famosa corteza cerebral, y por la otra los Pulmones, cuya acción dinámica (la respiratoria) posibilitará las funciones del primero (del telencéfalo), como émbolo estimulador del mismo, fundamentalmente a través de la respiración nasal.
De estos dos órganos, el telencéfalo surge como simple vesícula del corazón cerebral (el diencéfalo), y el pulmón como otra vesícula del tracto digestivo; pero ambos terminarán casi envolviendo a su respectivo corazón y tendiendo a acaparar la dirección del proceso vital como factores externos visibles, constituyéndose en estructuras claves para el desarrollo de la conciencia.
Así, el Corazón lanzará al Pulmón todo lo que de los fluidos sanguíneo y linfático reciba, y el Diencéfalo al Telencéfalo todo el flujo neural llegado a aquel. De esta manera, todo tiende a pasar por las estructuras generadoras de conciencia, tanto en lo corporal (pulmones) como en lo mental (telencéfalo). A esto es lo que en otra ocasión hice referencia para comprender la importancia de no quedarnos sólo en las intervenciones del corazón, sino también considerar lo que tiende a aportarnos la Razón, que no debe quedar limitada a la información de los sentidos del Cuerpo, sino hacer uso también de los sentidos de la Mente o sentidos extrasensoriales, que por no poderse medir o considerar de un modo material, la Ciencia desconsidera sus aportaciones.
Si bien en lo cerebral los dos fluidos bien caracterizados son la sangre y el cefalorraquídeo, en lo corporal este último viene a derivar en el fluido linfático, acaparando la linfa el cometido de la corriente cerebral, limpiador de los factores de más densidad del flujo corporal, donde nacen y se establecen los factores emocionales que alimentan la vida material.
La Sangre se produce en la médula de los huesos que sostienen la estructura Corporal. El Cefalorraquídeo se produce en el interior de los huesos (ventrículos) que sostienen al Cerebro.
Deficiencias en el flujo linfático corporal expresa deficiencias en la intervención de la energía racional de la persona, indicando que se rige especialmente por factores emocionales. En estas circunstancias, residuos metabólicos acumulados en determinadas fascias de la estructura muscular, pueden dar lugar a problemas de los que se engloban en el concepto de Fibromialgia. Cuando afecta a zonas articulares aparecerán en el modo de Reumas; cuando afecta al interior de articulaciones, Artrosis.
La Linfa nace en los espacios intercelulares de los tejidos corporales. Es absorbida por los capilares linfáticos y conducida por los vasos linfáticos. El drenaje de éstos, constituidos por cadenas de válvulas, se realiza gracias a los movimientos musculares.
En el tracto digestivo, el fluido que representa a lo mental o racional es la Saliva. Afectaciones emocionales bloquearán o densificarán su flujo. Procurar una oportuna ensalivación de los alimentos nos ejercitará en procurar que factores racionales acompañen a los amocionales, para mejor control de éstos, que tienen importante expresión en lo que es el jugo gástrico. Fluidez salivar fuera de las comidas expresa intervención fluida de los factores racionales en nuestras actitudes.
Los elementos linfáticos, constituidos por los conductos de la linfa y sus ganglios o estaciones recicladoras, alcanzan su mayor exponente en la función Renal, después de que los Pulmones intervinieran en la linfa cuando el corazón lanzara a ellos el producto final de cuanto va transcurriendo por los canales linfáticos.
Afectaciones en los Riñones nos dicen, por tanto, de afectaciones en la condición del torrente linfático, donde, como hemos dicho, también los Pulmones juegan importante papel.
El fluido linfático y sanguíneo se interaccionan de un modo especial en el Sistema Glandular, expresión material de lo que vienen a llamarse Chakras, tema el cual trataremos en breve.
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-. Observaciones al día sexto y siguientes.- ( desde el 3 al 31 de agosto )
Se abordó de nuevo el tema de la Pareja hombre/mujer, volcando en ello lo que consideraciones de la Dualidad cerebral (hemisferios) nos ha mostrado, como brote interno, de esta otra Dualidad (hombre/mujer) expresada en dos factores externos.
* * * Disculpad la demora en la confección final de esta aportación sobre la Pareja. Las propias confirmaciones vivenciales de todos los conceptos expresados, han requerido del tiempo invertido para aquello. * * *
*** Toda realidad manifestada en el mundo material, en la vida física en la que se desarrollan nuestras conciencias, hace acto de presencia en dos modos complementarios: Dos dualidades, una interna y otra externa; una de polos indivisibles, el Indivi-duo, y otra divisibles o separables en lo espacial, la Divi-dualidad (Divi-duo), dos individuos complementarios.
La realidad Una del Universo consigue así, mediante el establecimiento de este modo de Polaridad (dualidad doble ó 4 elementos complementarios), la evolución de los seres en proceso de desarrollo de sus conciencias, del conocimiento de su realidad interna. Este modo estructural es aplicable tanto al mundo subatómico como al molecular y a la condición estructural humana. Lo muestran tanto el surgimiento del espectro lumínico (los colores de la luz), como las radiaciones de un cuerpo radiactivo, la estructura del átomo, la estructura del ADN y, como no, lo humano, en el Individuo y en la Pareja (la Dividualidad).
Por la forma con que lo aprendido por un hemisferio cerebral se anota en el otro, de forma simétrica, hemos visto que hay una tendencia natural de la Naturaleza a generar equilibrios, mediante el establecimiento de polaridades complementarias y sus canales correspondientes de interacción e influencias. Todo hecho o manifestación, genera su polo complementario, que en principio tiene el aspecto de opuesto o inverso.
Lo hemos visto en el Cerebro, y lo observaremos en la Pareja, donde el crecimiento no tiende a ser individual o unilateral, sino bipolar, donde todo tiende a la simetría axial, es decir, a ser análogo desde un plano situado virtualmente en medio de los dos elementos que se complementan. En esto toma sentido esa imagen que a veces expresamos al decir sobre las "dos medias naranjas". El surgimiento bipolar del espectro lumínico (de los 7 colores) desde un punto central y no linealmente (desde uno de sus extremos), y la correlación de simetría axial que busca la estructura atómica de los diferentes elementos químicos que componen la tabla periódica, también lo confirman.
Ver sobre esto la Web: http://es.geocities.com/medcuantica/Fisica.htm
Igualmente, las energías que alimentan la condición humana terrestre, llegan procedentes de dos polos. Una, la energía Telúrica, procede de la Tierra y alimenta lo emocional; la otra, la energía Astral, procede de lo alto y alimenta lo cerebral. No discurren, por tanto, linealmente, desde abajo o desde arriba, sino que confluyen en el plexo solar, centro vital y centro de nuestra corporalidad, para desde ahí iniciar su intervención en todo nuestro ser, marchando en primer lugar al chakra más inferior, ubicado en las gónadas (testículos u ovarios), para el reconocimiento y adecuación a la estructura orgánica (masculina o femenina) sobre la que van a intervenir, ya sí en dirección ascendente.
Otra dualidad energética que podemos observar con claridad sobre el comportamiento humano, y que además nos muestra valores de inversión, es la energía procedente del Sol, según si la recibimos directamente de él, o si la recibimos reflejada por la Luna. Recibida directa alimenta la actividad externa, la toma de Conciencia y la actitud analítica o de razón. Recibida refleja opera en sus valores de inversión, es decir, alimentando los valores inversos de lo anterior, la actividad interna, el Subconsciente y la actitud intuitiva y emocional. Las noches de Luna llena son el exponente más relevante de la activación de la energía emocional, que es cuando más intensidad (cantidad) de energía reflejada nos llega, donde las personas de considerable comportamiento emocional más llenas de energía se encuentran.
En el párrafo anterior podemos ir conociendo cómo lo que hacemos con una lateralidad corporal, alimenta al cerebro contrario en el modo característico de éste, es decir, en el modo inverso de significación de la acción originaria, pues la impresión (grabado) cerebral se realiza en el modo de dirección refleja o simétrica de la que se efectúa en el hemisferio de la lateralidad corporal que intervino.
Si hemos desarrollado los canales de interacción o comunicación, y la destreza con esa otra lateralidad corporal, podremos dar utilidad a lo que nos llegó como valores invertidos, adquiriendo capacidad para vivenciar con lo propio de la otra polaridad cerebral lo que vayamos vivenciando con la intervención de cualquier polaridad. Por ejemplo, viviendo la emoción que todo acto racional contiene dentro de sí, o percibiendo la razón de la emoción que estemos expresando. Y sobre esto quiero remarcar la importancia de que cultivemos destrezas con ambas manos y lateralidades del cuerpo, para desarrollar dominios y habilidades de los dos aspectos o polaridades de nuestra mente, lo racional y lo emocional.
Del posible descontrol de nuestros aspectos emocionales, por ejemplo, nos hablará la posible torpeza que tengamos en las habilidades de nuestra mano izquierda. Dar habilidad a esa mano y a su brazo, nos irá dando dominio (mejor uso) de nuestras reacciones o actitudes emocionales.
También vimos en otro capítulo, al tratar de la Linfa y la Sangre, cómo nuestro propio cuerpo surgió de una estructura bipolar, la placa Visceral y la placa Neural.
En estas bipolaridades, el mundo exterior surge como elemento complementario para saber del mundo interior. Es decir, el Colectivo y las formas (estructuras) externas (cosas, cuerpos y circunstancias) tienen su razón de ser en la búsqueda del autoconocimiento del Ser, o contemplación separada/distanciada de lo que dentro es simplemente Uno y con gran dificultad de constatar y de aplicarnos a sus diferentes elementos constituyentes.
Lo que ocurre dentro, hasta que aprendamos a leer en nuestro interior, se nos va de las manos. Lo mismo que ocurre en lo mental, en la parte sutil de nuestra conciencia, y es por lo que la condición mental que vamos desarrollando va tomando forma, por un lado, en lo que es la estructura de nuestro cuerpo, lo corporal, y por el otro, en lo que es todo aquello que percibimos como nuestro entorno y nuestras circunstancias externas. En otras palabras: La condición de nuestra Mente es algo que habla de una forma no estructurada (abstracta) de lo que somos por dentro, y nuestro Cuerpo es ese otro algo que, ahora ya de forma estructurada (orgánica u organizada), nos muestra de lo mismo, de lo que somos. Y lo mismo ocurre con lo que va apareciendo como nuestras circunstancias más allá de nuestro cuerpo, es decir, en el área de los demás. Así, cualquier conflicto externo no será más que un reflejo de un conflicto dentro de nosotros mismos.
No obstante todos estos resortes de la Naturaleza del Ser, seguimos conceptualizando lo externo (lo de fuera de nuestra individualidad, lo del colectivo, y lo externo a nuestra mente, nuestra corporalidad) como factores condicionantes de nuestras inercias de comportamiento, de nuestras búsquedas personales, y no como algo que en los matices de lo que cada cual percibe, viene a hablarnos de nuestro interior.
La razón de esta tendencia conceptual está en el desconocimiento de cómo viene ocurriendo el desarrollo personal, que evoluciona gracias a vivencias o experiencias polares o unilaterales, que hay que ir sabiendo complementar. Al no irlas complementando, generamos desequilibrios que ocasionan conflictos en nuestra persona y, a su vez, en nuestra relación con el mundo exterior, en quien nos resulta más fácil situar la inculpación de nuestros problemas. Pedimos o buscamos un cambio en eso externo, en lugar de aplicarnos a modificar y equilibrar nuestra propia condición personal.
Tenemos que desarrollar la emoción y la razón, la mano izquierda y la derecha, el cuerpo y el cerebro, las piernas y los brazos, la acción y la pasividad, la concentración y la desconexión, el sujetar y el empujar, Amor y Sabiduría. Ninguno de cada uno de estos dos polos se contradice con el otro, sino que precisan de saberse complementar. La no consideración del complementario termina degradando a ambos.*** Cuando el Ser comienza a separar dentro de sí los elementos que hoy conocemos como aspecto Emocional y aspecto Racional, o aspectos receptivo e inductivo, o lo que ha venido a marcar la condición de lo Femenino y de lo Masculino, en su cerebro se opera la dualidad que hemos venido desarrollando en los artículos precedentes. Y es que el desarrollo de cualquier condición de ser, precisa de la separatividad de su complementario, para permitirle un avance unidireccional, donde crecer en su especialidad o peculiaridad. Es así como las actuaciones de un individuo se hacen siempre desde un hemisferio cerebral como director, y nunca dirigidas por ambos hemisferios a la vez.
Si bien en los planos espirituales el Hombre y la Mujer contienen analogía de valores y son en sí mismos más "completos", en el proceso de encarnación (las expresiones del espíritu a través de la materia) sus naturalezas orgánicas (sus cuerpos físicos) les condicionan las posibilidades del uso de las energías, y ya no viene a ser lo mismo si son utilizadas a través de un cuerpo de mujer o a través de un cuerpo de hombre. La Mujer viene a experimentar en la vida material lo que el alma consigue en sus intervenciones desde su fuero interno, y el Hombre lo que el alma consigue en sus intervenciones desde su fuero externo, ya que sus naturalezas orgánicas les facultan para operar con mayor eficacia desde cada uno de sus niveles personales y en función de la anatomía interna que caracteriza a cada cual.
En otro orden de cosas, el Ser, al estructurarse en cuerpo de mujer, viene a desarrollar aspectos de emotividad y receptividad; y al estructurarse en cuerpo de hombre, expresa su opción por desarrollos (avances) en aspectos de razón y exteriorización. Tendencias a vivir de forma contradictoria a esas opciones ya manifiestas en lo orgánico, degradarán las glándulas genésicas o de desarrollo generativo del individuo. Ni la racionalidad ni la emotividad que desarrollen en tales circunstancias de inversión, estarán carentes de deformaciones importantes.
La tarea fundamental del hombre, en ese dominio que debe alcanzar hacia las energías de exterior y de estructuración (raciocinio), debe er enfocada a generar el marco oportuno (de seguridad) para que la mujer pueda sumergirse en aquellos estados internos que más armonía generen hacia lo externo, siendo éstos los de paz y confianza. Las inseguridades y los miedos son los factores de distorsión que generan toda la escala de degradaciones humanas.
El individuo, en su proceso como Ser, realiza experiencias de vida tanto de hombre como de mujer, aunque el paso del uno al otro modo esté sujeto a determinadas leyes de su propia naturaleza desarrollada y no al libre albedrío, por lo que no caben actitudes de desconsideración hacia ninguno de los dos géneros. Fases intermedias de esos tránsitos van originando las situaciones personales que conocemos de inversión o conflicto de género, que ocurre cuando no acomodamos la energía vital que recibimos a los modos específicos de nuestra anatomía visceral y glandular.
Órganos diferentes canalizan y mueven energías diferentes. Los órganos corporales son dinamos vivas generadoras y canalizadoras de las posibilidades de intervención de cada individuo sobre los valores vitales del género humano. Cuando en el feto humano las Gónadas se definen como de dentro, aparece la condición orgánica femenina (matriz y ovarios). Cuando se definen como de fuera, aparece la condición orgánica masculina (próstata y testículos). Y todo esto afectará al resto de los Sistemas. El Cerebro no es más que el Centro Coordinador de todo cuanto canalizamos a través de nuestra visceralidad.
Dado que el desarrollo Polar de cada valor humano se consigue en su cultivo separado o diferenciado de los otros, la naturaleza del Ser ha desarrollado canales de información para que toda experiencia unilateral llegue y pueda enriquecer a la otra mitad de la estructura del individuo; es decir, que lo que aprenda la derecha enriquezca de alguna manera a la izquierda, o que lo que ejercitemos con nuestra parte emocional enriquezca a la racional, y viceversa. Y también lo que desarrolle la mujer o el hombre, respecto de enriquecer al otro.
Para tal fin, hemos de procurar la activación de esos canales de trasvase informativo entre las partes. En lo Individual, esto se consigue con las ejercitaciones corporales dinámicas a las que se hace referencia en el capítulo de Introducción al hablar de dinámicas de contralaterización. Sobre cómo se consigue en la Pareja, lo iremos expresando.
La necesidad de esos ejercicios de contralaterización para el enriquecimiento recíproco del desarrollo de cada lateralidad o polaridad corporal, nos enseña también la importancia de que cada Polo o parte tiene también que desarrollarse en sí misma, pues se trata de compartir después acciones conjuntas, que sin el desarrollo previo de cada parte, la acción conjunta tendría cojera de aportaciones y fracasaría con seguridad. También la experiencia corporal nos dice que no se trata de que cada parte, en esas acciones conjuntas, hagan lo mismo, sino que realicen una acción complementaria, aunque ello no quita de que ambos aprendan a hacer o afrontar lo que el otro hace, aunque a veces sólo sea para conocer o comprender lo que cada experiencia puede aportar, o para repartirse funciones de tareas colectivas.
Si bien en el desarrollo por separado de cada parte, sí es oportuno que lo que una haga lo aprenda también la otra, debe cuidarse que el resultado de la acción no tenga efectos contrarios al realizarlo la otra, para no generar desconcierto y dificultar así la creación de automatismos que liberen a la conciencia para otras atenciones o habilidades a desarrollar. En lo corporal, además de lo que ya conocemos sobre la escritura, sería el cerrar un grifo siempre con la misma mano, pues al hacerlo con la otra en su orden simétrico o inverso (movimiento a la inversa), el grifo se abriría. En el orden de comportamientos o de actitudes, tratar de intervenir desde el ser tierno o desde el ser enérgico, conllevaría tener que contemplar quién debe hacerlo. Desde la ternura, el hombre no transmitirá entendimiento o razón (lo propio de su ser), si esto es lo que pretendiera, así como la mujer no será eficaz en lo propio de las cualidades de su ser, si pretendiera hacerlo desde acciones enérgicas.*** Los problemas de una personalidad están siempre basados en un desacoplamiento de desarrollo entre cada una de sus dos opciones polares. Con tal desequilibrio, cada parte tiende a generar el sentimiento de que la otra la limita, la condiciona o la daña, cuando en el fondo siempre se trata de que no saben complementarse, porque no se comprenden en sus diferencias de cometido respecto de la integridad del ser que ambas constituyen; algo así como la lucha constante entre el deber y la devoción, entre estar a gusto y el afrontar el esfuerzo de todo desarrollo. Y esto no ocurre sólo dentro del Individuo, sino también entre las Dualidades externas hombre y mujer, occidente y oriente, las derechas y las izquierdas, los racionalistas y los emocionales, etc.
Es en base a estas correspondencias que se repiten hasta lo universal, por lo que tenemos que afrontar de la forma siguiente las pretensiones de solución: Todo es un ejemplo de lo que muestran las células primarias, la dualidad interna del individuo, y la dualidad externa hombre y mujer de la cual surge todo el entramado de sociedad y humanidad. Debemos, pues, buscar soluciones en las fases embrionarias o iniciales de cada proceso; única forma posible de aportar soluciones. Y entendemos que la solución que buscamos es generar armonía, entendimiento y solidaridad entre los Polos que a todo constituye, donde estamos inmersos como individuos y como entes sociales, para alcanzar mayores cotas de Paz, plataforma del Amor y la Sabiduría que constituyen nuestra Esencia vital. Lo que de ello construyamos en nuestro interior, lo podremos llevar a nuestra relación de Pareja, y lo que de esto vivamos en la Pareja, lo estaremos llevando hacia todo el entramado humano o social.*** La Vida ya nos ha enseñado que lo que queramos ver fuera lo tenemos que procurar cultivar dentro y, al mismo tiempo, que lo que queramos que exista dentro, debemos colaborar en que exista fuera. En otras palabras: Haz en los demás lo que desees para ti; y verás fuera lo que exista dentro de ti. Y también hemos aprendido que nuestra labor no ha de buscar un marco lejano para ser eficaz, sino que alrededor de cada cual existe justo aquello que se adapta a sus necesidades de dar y de recibir. Buscar lejos es estar en la evasión y el evitar tomar al toro por los cuernos.
Por todo ello, es fácil comprender que tenemos que aplicarnos a lo más cercano, a lo que está dentro de nuestra propia piel (nuestra dualidad interna) y a aquello con lo que constituimos la dualidad externa, es decir, un elemento humano de género contrario. La célula básica de esto último es la Pareja; detrás de ella tiende a aparecer también la relación paterno-filial, y más allá la de compañeros y amigos, pero los modos de estas tres últimas nos hablarán de la eficacia o ineficacia con la que sepamos intervenir en la básica, es decir, en la relación de Pareja.*** El vínculo hombre-mujer toma sentido en la necesidad de una complementación de gran (del mayor) espectro (diversidad de contenidos) en los caracteres de la personalidad de cada individuo; diferente de las posibilidades de los vínculos filiales, fraternales, de amistad, de compañerismo, etc. En el vínculo de Pareja se hace posible interaccionar en todos los aspectos de la personalidad, desde lo más externo del comportamiento, hasta en las facetas más íntimas del individuo, y es así como resulta el vínculo más conflictivo a saber llevar con acierto. Además, por ser el vínculo en el cual puede darse mayor contenido de vivencias emocionales, donde lo sexual cumple importantísima función, la influencia recíproca es la de mayor poder.
¿Por qué de la necesidad de vínculos? Por la sencilla razón de que "nada evoluciona si no interacciona", y el sentido de la vida es evolucionar, ampliar la complejidad de toda estructura viviente para la amplificación de sus niveles de conciencia, de los niveles de "conciencia de Ser" que todo es (todo es Ser). La interacción surge automáticamente cuando nos relacionamos con algo o con alguien. En ello ocurre (se da) una influencia recíproca entre las energías que constituyen la realidad existencial de cada uno de esos elementos (tanto cosa como individuo) que se ponen en contacto (físico o mental). Aunque más que una mera influencia, ocurre siempre un "trasvase", un movimiento de ubicación de la energía, donde una parte de la de un sujeto se desplaza a intervenir en el otro sujeto, y otra parte (energética) del segundo sujeto pasa a intervenir como si fuera propia (esa energía que se "desplaza") del primer sujeto.
Para comprender el sentido que debe cubrir la relación de Pareja, es importante considerar lo siguiente: "Aquello que nos unió es posible que se torne, con el tiempo, en aquello que nos separará". Nos unió la consideración en el otro de valores que nosotros carecíamos. Pudo enamorarnos aquello del otro que nosotros alcanzamos a valorar porque era algo que nosotros no poseíamos pero que estimábamos interesante. Mas el objetivo del encuentro, del vínculo, no era el permanecer en esa admiración del valor en el otro, sino que gracias a la comunicación de los desarrollos de los modos de ser de cada cual, ir haciendo posible que la cualidad del otro fuera creciendo (desarrollándose o pudiéndose expresar) también en nosotros. Un ejemplo de polaridad a reconciliar puede ser la capacidad de versatilidad en la expresión hablada en uno, y la dificultad de expresión dialéctica en el otro.
Cuando se establece comunicación de lo que desarrollamos con la condición que nos diferencia del otro, es decir, cuando compartimos con la pareja los desarrollos o expresiones de nuestra peculiaridad, nuestras propias experiencias personales van pasando al área de posibilidades de experiencia del otro, y nuestra pareja se va enriqueciendo de nuestro propio enriquecimiento. Con ello, poco a poco vamos acortando distancia o diferencias en las posibilidades de vivencia o expresión entre ambos. Vamos alcanzando a percibir, comprender y sentir lo propio del fruto de esas experiencias que se comparten en la apertura comunicativa. Pero si, por el contrario, no se da esa comunicación del fruto o circunstancias de las experiencias de cada cual, cada uno de ellos se va polarizando (extremándose) cada vez más en su modo peculiar de ser, distanciándose progresivamente incluso de la posibilidad de ser comprendido por el otro y, en definitiva, siendo cada vez más extraños uno para con el otro.
Aparte del enamoramiento o con lo que justifiquemos nuestro enlace con nuestra pareja, también se da en ello complementaciones de carácter energético, tanto en lo que respecta al magnetismo o complementación de la energía en sí, como también y especialmente por la complementación de los valores que cada miembro de la pareja tiene mayor capacidad de canalizar o expresar. Y es así como resulta muy importante que cada miembro se mantenga en el cultivo de aquel valor o condición que siga alimentando la polaridad que él aporta al grupo (la pareja), a fin de no bajar considerablemente en sí mismo la cualidad del potencial energético que le caracteriza y que motivó la relación.
El efecto de la constante interacción entre los miembros de la pareja ha de ser considerada de forma análoga a lo que ocurre entre los polos de una batería (o una pila); y es que la diferencia de potencial (entre los potenciales de cada signo), que es el factor de atracción, tiende a reducirse, a neutralizarse, decayendo los elementos que alimentaban la atracción, y la relación podría llegar a un punto cercano al cero, donde lo rutinario y la falta de estímulo a compartir (no hay novedades energéticas que lo nutran) sumergieran a la pareja en el mero llevar adelante las responsabilidades contraídas, pero no a vivencias emocionales de atracción recíproca.
Es por ello que se hace preciso que cada miembro continúe cultivándose en los marcos específicos que le sean propios y diferentes del otro miembro, para no disolvernos en nuestra peculiaridad. Mas cuidando que esos marcos o desarrollos diferenciados del otro, deben no entrar en contradicción con ninguno de los marcos o facetas a desarrollar con nuestra pareja. Lo que de algo importante del desarrollo personal de uno entre en contradicción con el otro o no pueda ser aceptado por éste, dificultará la comunicación en la Pareja, y esto irá creando un área de incomunicación que, a modo de franja "cortafuego" dentro de una zona de vegetación, terminará independizando o distanciando la conexión entre ambos.
En la necesidad del desarrollo personal que alimente los modos peculiares o valores personales de cada miembro de la pareja, se asienta también la tendencia hacia el sentimiento de Libertad que todo individuo precisa expresar en sí. La onda vivencial humana nos fuerza a sumergirnos en la consideración de nosotros mismos como complemento de lo que tendemos a vivir fuera de nosotros, en el campo colectivo, con los demás.*** Por otra parte, el acto de vivir consiste en la "generación de emociones", que al mismo tiempo que van construyendo nuestra estructura de conciencia, precisan ser sacadas o excretadas de nosotros (comunicadas a otros tras su digestión y asimilación). Sus acumulaciones en nuestro interior, si no son excretadas, terminan produciendo asfixias vivenciales, que terminarán corroyendo aspectos esenciales de nuestra estructura personal, tal como de un vulgar cáncer se tratara. El objetivo de la vida es Crecer, y esto se consigue en la búsqueda constante del Equilibrio, que surge a partir de conseguir excretar todo lo ingerido, dejando sólo en nuestro interior la Estructura de la Experiencia, a quien no le basta sólo la Vivencia, sino también el Compartirla. En ello se va constituyendo nuestro Ser.
Así pues, podemos ir concretando que la relación de Pareja se establece desde la necesidad de complementar determinados aspectos de nuestra personalidad (lo que encontramos en el otro como diferente a lo nuestro y necesitado de añadir a nuestra vida), pero que debe acompasarse con nuestras posibilidades de expresión por ser de naturaleza análoga a nuestra condición personal (procedente de individuo de características análogas a las nuestras), mas no para que se mantenga siempre fuera de nuestras posibilidades de expresión, ya que terminaría en nosotros generando aún mayor necesidad de ello y ocasionando distorsión o rompimiento de la relación, sino para irnos enriqueciendo de aquellos gracias a la Comunicación que nos posibilita compartir las experiencias de cada cual.
Para un considerable enriquecimiento de dicha comunicación, entre ambos miembros de la pareja debe establecerse un amplio canal de trasvase; canal que lo estructuran las aperturas emocionales (de emociones y sentimientos) que entre ambos se desarrollan. En ello, los modos de las relaciones sexuales adquieren mucha trascendencia. Y para que no se agote el caudal de la mutua atracción, en ambos debe mantenerse un alimento del desarrollo personal diferenciado del otro, pero que no entre en contradicción con alguno de los aspectos que desean vivirse dentro de la pareja, o con aspectos estructurales o esenciales de sus personalidades, a fin de que no dificulten la plena comunicación entre ambos.
Como base fundamental que posibilite todos esos factores de complementación, y que se ajusten a realidades del individuo y no a meros deseos faltos de solidez en la estructura de su personalidad, se hace necesario el propio conocimiento de los valores y realidades existenciales de cada individuo sobre sí mismo, así como la comprensión y aceptación de lo que observa y sabe de sí. De esta manera, buscará complementaciones coherentes con lo que percibe de sí, al mismo tiempo que desarrollará la aceptación de los valores y circunstancias propios de la otra persona con quien busca vincularse.
Cuando no comprendemos o aceptamos algo de nosotros mismos, encontraremos en el otro algo que no aceptaremos de él o ella, y nos irá llevando a forzar cambios en el otro que terminarán degradando la relación, ya que cada cual precisa poder expresarse tal cual es, sin marginar algo que más tarde o temprano se alzará dinamitando la relación. Se podrá acordar sobre ajustes de aspectos cercanos de comportamientos, pero nunca excluir plenamente algo de cada personalidad.
Alcanzar a ver qué nos posibilita el otro intensificar en nuestros modos de ser (por lo que de sus modos alimenta algo de lo nuestro), y qué tiende a disminuir en nuestras posibilidades de expresión (por ser algo que neutraliza en nosotros o que ahora pasa a sus modos de expresión), es algo muy importante, para comprender el sentido de la relación y lo oportuno de la misma. Podremos ver que siempre hay equilibrio entre lo que damos y lo que recibimos, aunque para ver qué damos y qué recibimos haya que contemplar a cada cual en todas las facetas (internas y externas) del comportamiento.
*** Personas de naturaleza análoga tendrán ciertos rasgos parecidos, así como también aspectos de su fisiología (de la piel, por ejemplo).
Las personas complementarias habrán cultivado de forma análoga la cualidad de los mismos hemisferios (polaridades) cerebrales.
La fuerte atracción que puede suscitarse entre polaridades diferentes fuertemente desarrolladas, como por ejemplo un hombre muy racional y una mujer muy emocional, estará abocada al distanciamiento comunicativo y, por tal motivo, al deterioro del vínculo, si ambos no han cultivado también la polaridad más específica del otro, pues las posibilidades de comunicación precisan de su desarrollo a través del uso de un mismo polo cerebral, es decir, de situarse ambos en una actitud emotiva o en una actitud racional, pero no uno en lo emotivo y el otro en lo racional. Si hay contradicción en el polo en el que cada uno se sitúa, lo expresado por cada cual llegará con facilidad al otro de forma contraria (invertida) a la intención con la que fuera expresado.
No podrá haber entendimiento de planificaciones si ambos no se sitúan en sus respectivos desarrollos de razón. Pretender llevar planificación a alguien que está en lo emocional (si no ha cultivado en él suficiente razón), es generarle distorsión y procurarle situaciones o actitudes de descontento.
La mano complementaria de una mano no es una mano diferente estructuralmente, sino la mano de condición simétrica, es decir, igual pero invertida en la dirección de sus actitudes; o lo que es lo mismo, la otra mano de nosotros mismos, de nuestra propia naturaleza. Es por ello que podemos decir que quien más nos puede dar es la otra mitad de nosotros mismos, que equivale a decir, dentro de nuestra propia corporalidad, las vivencias de nuestra otra polaridad interna; y fuera de nuestra corporalidad, las vivencias de nuestra media naranja externa, nuestra Pareja de condición análoga a nosotros mismos, cultivada en factores de complementariedad de género (desde lo femenino si somos masculinos, o viceversa).
Lo que se aporta al otro, a través de la comunicación, cuando hay amplitud de conexión física y mental, no son los desarrollos puntuales de cosas concretas que el otro haya realizado, sino la capacidad para desarrollos de la cualidad propia de la polaridad de aquel, aparte de permitirle la comprensión del valor que en sí desarrollara, así como la vivencia de la emoción con la que lo viviera.Y por último, decir que la Dividualidad (polaridad externa o Pareja) se conecta en complementariedad de un modo especial cuando ambos conectan los chakras específicos de su condición masculina y femenina (próstata y matriz) a través de los órganos externos genitales desarrollados a tal efecto por sus naturalezas respectivas, cuando añaden a ese acto físico la unión consciente de sus energías del plexo solar y del corazón.
Es entonces cuando dan lugar a ese otro Ser de Integridad construido por ambos, donde se perciben factores y emociones de plenitud.
Ver sobre sexualidad la Web: http://es.geocities.com/medcuantica/Sexualid.htm
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