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Escritos 01
Escritos que voy elaborando y que entran en la consideración de criterios filosóficos.
Página iniciada el día 8 de abril del 2005
TEMAS:  *Mi sentir actual en un poema.- *Hoy me percibí espíritu militar.- *Reflexionando sobre mi proceso de Pareja.- *Sobre el libro "La Voz del Conocimiento".- *Al cambiar nuestras creencias ....-   *La Respiración: Su incidencia en nuestros estados internos y nuestra relación con los demás.-

Mi sentir actual en un poema.

(del 11 marzo 2005)
En cierta ocasión ya dije
el poema que ahora expreso
sobre esas intenciones
de mi alma y no del cuerpo,
de esa parte de mi ser
que da sentido a la vida
en la tierra donde habito,
más allá de alimentarla
con pasiones, con dolores,
con apegos y un querer
que cubra necesidades
desde el cuerpo y no del ser,
desde el sentir ordinario
del hombre o de la mujer
absortos en una vida
de tal diseño social,
que entre cumplidos y normas,
apariencias y demás,
encubren al ser humano
de su estado de animal,
que por encima de todo
se empeña en la sinrazón,
negándose la conciencia
de lo que en la vida son:
Seres aún apegados
en ocultar la razón,
en vivir enajenados
de sí mismos, de su ser,
del sentido que su cuerpo
trata de cubrir en él,
como puerta de sus almas,
como herramienta que abra
la comprensión de su ser
y no un vulgar instrumento
de evasión que justifique
los retrasos de su ser
en expresar lo que dicen
que habremos de trascender.

El poema es el siguiente:

"Con carisma quijotesco
tendrá que pasar aquel
que a esta vida viniera
no gustando de quimeras
y sí entuertos desfacer".

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Cuando no somos amigos del autoengaño,
todo, cualquier elemento vital, viene a ser algo serio,
algo a tener en cuenta en todas sus dimensiones,
en todos sus modos de considerarlo.
No se trata ya sólo de la tolerancia,
sino más bien de la coherencia;
de la coherencia con lo que vamos percibiendo que somos en nuestra Naturaleza,
mas sin quedarnos en la consideración de aspectos bajos de la misma,
como pudiera ser la mera consideración de la orgánica, viva o sensorial.

Siempre he considerado que en los modos de abordar los pequeños detalles
está el mayor contenido de la personalidad de un sujeto.
Y los pequeños detalles se encuentran en aquello que de menor vibración abordamos,
la atención a nuestras propias células,
pues a través de ellas intervenimos de nuestros fueros más internos.

Hoy ya no se estila eso de carisma quijotesco,
a pesar de que nos encontramos en su auge centenario literario.
Hoy se lleva más el de persona excéntrica, fuera del cauce de la corriente.
¿Locura? ¿excentricidad?, ¡qué mas da!
El caso es que efectivamente hay cables fuera de la onda ordinaria.
Cables que por tal motivo se encuentran en extrema fragilidad,
que de vez en cuando precisan retoques de cuidado y apartamiento,
pues nada fácil es encontrar el sustento que precisan
de comprensión y de aliento
para no desfallecer
en esta ardua tarea
del destino esclarecer
acerca del ser humano,
del sufrimiento,
del querer,
de las trampas que en la vida
encontramos por doquier,
ya que el aire de la Tierra
es aire de mal querer,
de enfrentamientos, contiendas,
de alimañas encarnadas
con apariencias de hombres
y apariencias de mujer,
con duelos encarnizados
por los miedos que alimenta
la ignorancia de que somos
desde nuestro propio ser.

Quizás, para poder captar el prisma desde el cual intervengo sobre mi implicación humana, fuera oportuno expresar aquí lo que es parte del texto de la página " PazMundial ", relativo a lo que entiendo que es el sentido actual de la vida en la Tierra. Lo expreso en el capítulo 1º de dicha página (** Fundamentos de la importancia del trabajo interno.), punto 03, que dice:
03) No es la Tierra, en este era, lugar para desear encontrar la Paz, sino para elaborarla y transformar así su atmósfera, muy enrarecida aún por la abundante energía de barbarie que caracteriza a su psique humana.
El punto 05 es posible aclare algo el sentido de este párrafo.   [ inicio ]



Hoy me percibí espíritu militar.
(del 16 marzo 2005)

Sí, conforme me percibía caminando en mi paseo meditativo por los pinares de Oromana, percibí de mí lo que ya en diversas ocasiones me ha llegado de los modos de mi persona.
Caminar sereno pero erguido, con plena conciencia del cuerpo y de su equilibrio, de los modos en los que me apoyo en el suelo, de los pies, de cómo es la respiración ... y además, de cómo percibo mi actividad mental, que me hace ver algo importante de lo que preciso ... y que se llama PAZ.
Suele ocurrirme esa percepción cuando visto un pantalón azulado (ya gris azulado, por la pérdida y mate de su tono). No suele ocurrirme con los demás que tengo en uso.
No siento que ese militarismo tenga que ver con actitudes de enfrentamientos, pugnas, ..., sino claramente con las de orden, rectitud, disciplina, voluntariedad, sobriedad, ...
¿Es quizás por aquello de que nos llega lo complementario el que en mis vínculos de Pareja sea fácil encontrar actitudes contrarias a las que he mencionado gusto de estar, e incluso que la persona con la que estos días más me relaciono sea no solamente contraria en alguna de esas actitudes, sino plenamente en todas?
De verdad que no es mi propósito este tipo de vínculos, sino que he gustado siempre de los de colaboración recíproca dentro de un mínimo de afinidad de motivaciones.

He podido experimentar el vivir en un marco de desorden, de mucho desorden, y casi fui capaz de soportarlo, pero lo que no logro soportar en mí son situaciones de desconcierto, de impotencias decisorias. Mi cerebro es demasiado sensible a situaciones de tensión que no puedan ser resueltas y que me incumban a mí solucionarlas. Es por eso, quizás, que tiendo a tomar determinaciones drásticas como medida de seguridad de mi integridad. También, quizás de ahí, el desapego que he ido desarrollando hacia todo.
Esto último me hace pensar si ¿no serán esos elementos de determinaciones drásticas, tajantes y apremiantes, como reacciones de supervivencia, y el desapego a todo, lo que constituyan la actitud militar que percibo a veces con notoria nitidez? Y ¿no es eso mismo lo que me lleva a las actitudes de orden, rectitud, sobriedad y disciplina, como factores del comportamiento de los que busco envolverme para procurarme la estabilidad o equilibrio que precisa mi sensibilidad?

Toca aquí hablar de lo que los alimentos hacen en los modos de comportamiento de la mente. Se tiende a hacer mucho uso de los alimentos ricos en grasas para hacernos (subconscientemente) menos sensibles a aquellas cosas que nos afectarían. Yo, personalmente, tiendo a no usarlas, con lo cual no me abastezco de su protección psíquica, pero prefiero estar más despierto a sutilezas de las relaciones humanas y del propio cuerpo. También se tiende a mucho uso de los alimentos proteínicos, que estimulan o hacen posible la actitud de dureza competitiva, de constantes confrontaciones, base del sistema social que vivimos. En mí, tengo muy marcada dificultad de digestión proteínica, propio de persona que gusta de elaborar dentro de un espíritu de colaboración (en mi caso hacia los procesos personales), donde se precisan hidratos de carbono y no lo proteínico. Y esto último se traduce, a nivel fisiológico digestivo, en cambiar el engullir por el masticar (ensalivar), que en los niveles mentales se corresponde en cambiar el ser persona regida por las emociones, a regida por la razón. Y todo ello me dificulta compartir los modos nutricionales de los demás, o lo que es lo mismo, poder compartir sus costumbres y tendencias vitales.

Hoy he concebido bien que lo que preciso es arrimarme a elementos humanos de Paz. Mis experiencias en los últimos años, en los que vivencié bastantes situaciones de paz, me hicieron comprender lo importante que para mí es el poder estar en ella. Pero recientemente he vuelto a vincularme de forma cercana a persona que en nada me facilita el poder canalizar paz en mis estados internos. Difícil me está siendo llevar el cotidiano. Me encuentro bastante bien físicamente, pero mi cerebro está experimentando demasiados momentos de desnudez de protección, en los que siento cómo alcanza una fragilidad peligrosa y que puede hacerme tomar determinaciones nada convenientes para lo que debe ser mi ubicación de cara a mis responsabilidades paternales.
En mi mente aparece con demasiada frecuencia la necesidad de un lugar apartado de todo tipo de vínculos de responsabilidad, donde vivir la serenidad, la calma y la paz, tanto externa como, principalmente, la interna. En mis posibilidades materiales está el acceder a ese distanciamiento, mas estoy tratando de alcanzar un mínimo de estabilidad emocional-cerebral necesaria para no tener que abandonar.

Hasta aquí dio mi reflexión vespertina de hoy.   [ inicio ]

Reflexionando sobre mi proceso de Pareja.
(del 25 marzo 2005)

Concibo que para aportar mayor eficacia a mis reflexiones, es oportuno materializarlas de alguna forma, y para esto es necesario exteriorizarlas, darles algún tipo de forma fuera de mí. De esta manera, pudiendo ser percibida también por otros, los aspectos de la reflexión cobran más vida real y menos abstracción, y pueden ser mejor abordados. La propia necesidad de ser expuestos los hace surgir con más contenidos y, así, con más posibilidad de apreciar lo que de fundamentos y de justificaciones puedan contener. Esta es mi intención y por ello utilizo este medio, concebido en el propio paseo meditativo de esta mañana. Lo que alcanzo a saber o creer de mí, tiendo a "denunciarlo" ante los demás, para que no me sea tan fácil el autoengaño y la automanipulación. Quizás por esto soy tan amigo de las Tertulias y los Foros.
Me salió muy bonito el signo ( ¨ ) que esta mañana utilicé en mi anterior mensaje para expresar que nada gira en torno a nuestro centro personal, sino el centro común de gravedad de aquellos con los que interactuamos. Es este signo el del yin y el yang, que equivale a la "diéresis" del tipo de letra (fuente) "Festive", en tamaño 36, pero que para que salga ese símbolo tenéis que pulsar justo después una de las teclas que están a su lado (la Ñ o la Ç), borrando luego el angelito que sale también.

En las interacciones que van surgiendo en nuestra vida encontramos lo que de "formas de ser" se acoplan a lo que buscamos en aquellas. Tendemos a quejarnos después porque no encontramos lo que buscamos, porque lo que nos llega no se ajusta a lo que concebimos debemos encontrar. No se ajusta a lo que esperábamos hallar, pero sí a lo que se corresponde con lo que buscábamos en ellas, y esto lo sabremos cuando veamos lo que ocasionamos en nosotros con aquella pretensión. Como se trata de no teorizar, sino descubrirme hacia fuera, seré más explícito.

Recientemente decidí el vivir separado, en domicilio diferente, de la persona con la que convivía, pues después de muy diversos intentos para llevar adelante la relación, siempre terminaba surgiendo algo que impactaba lo suficiente en mi persona psico-física que me hacía difícil la permanencia en la vinculación cercana. Este algo, aunque se manifestaba como afectación a diversas cuestiones orgánicas y psíquicas, tocaba de lleno a uno de los principios que considero esenciales para las posibilidades de "permanencia" del vínculo de pareja.

En mi último añadido a la página "AmorPropio" de la Web, sobre el qué es amarme, dentro de consideraciones sobre la Pareja, expresaba lo siguiente: "... respeto y valoración de los modos y del campo de motivaciones del otro". Debo asumir que fui yo el que primero infringí este precepto, y ocurrió incluso desde antes de la relación, desde el instante en que concebí que el marco de la otra persona era idóneo para llevar mis ideas acerca de la estética facial en lo relativo a la limpieza del cutis y la no aparición de elementos extraños en éste, pues me movía en el criterio naturista de que lo que brota en nuestra piel proviene de impurezas internas, por lo cual, consideraciones acerca de la dieta de cada cual podría ayudar a ser más eficaz la tarea de las esteticistas.

No me paraba a pensar que quien recurre a esos gabinetes y no a la medicina natural, es porque no desea cambiar de hábitos nutricionales y sí encontrar una labor profesional que les quite los efectos externos no deseados de su organismo. Hasta tal punto es así, que incluso en mis aplicaciones a masajes corporales en gabinetes de estética, tenía que optar por no expresarme en lo que observaba de anomalías nutricionales a través de lo que percibía en los cuerpos que trataba. Si me expresaba, se afectaban por lo que, al parecer, debían de tratar de evitar o tomar, y terminaban no deseando acudir a ser masajeadas.

Cuento esto porque lo que más me terminó afectando en mi relación de pareja última fue el hecho de que no se consideraba oportuno ni necesario el que yo llevara el tipo de alimentación que tiendo a llevar, regido por mis criterios aplicados a mi condición personal psico-fisiológica, que entre otras cosas me ha venido permitiendo superar las deficiencias de mi naturaleza, achacosa por su exceso de sensibilidad a muy diversas circunstancias de la vida de relación social, y que en tiempos de mi infancia y juventud estuvo en manos de criterios médicos convencionales y nada eficaces en mi persona.

Esta mañana vi bien claro que lo que busqué en aquella persona, de divulgar con ella mis criterios, muy divergentes de los del mundo donde se movía, es lo que terminó envolviéndome a mí, pero desde las perspectivas de la otra persona y no de las mías. Es decir: que quise situar en su mundo mis criterios, y terminé siendo presionado por los criterios contrarios, que puedo resumir en que hay que comer de todo, aunque con moderación, sin tener que estar considerando la condición fisiológica (funcional orgánica) de cada cual ni las influencias que la química predominante en cada tipo de alimento ejerce sobre el cerebro y, por ende, sobre el comportamiento y procesos internos de la persona.

Llevo bastante tiempo alimentándome de tal modo que se estimulen en mí los principios que quiero aplicar a mi vida, evitando lo que me induciría a consideraciones que no deseo, y especialmente para mantener en mí la mayor integridad posible que me permita la adecuación de las características de mi cuerpo y de mi mente hacia objetivos de trascendencia de mi aplicación vital.

Concibo la vida física como una oportunidad para el crecimiento en la conciencia de Ser y no necesariamente en la de Estar. Nuestra responsabilidad humana no está en lograr éxitos externos, sino en aquello que aporta crecimiento interno, y nada en esta vida es ajeno a la nutrición o estímulo hacia unos u otros aspectos. Son agradables muchas situaciones vivenciales humanas, pero trato de tener en cuenta, en lo que acepto vivenciar, lo que me va a aportar o a distorsionar en las demás áreas de mi Naturaleza.

Considero fundamental el Compartir, pero hasta dentro del límite donde pueda no sentir el deterioro de mi integridad, la de mis principios y la de la estabilidad orgánica corpóreo-cerebral a la que siento que pueda aspirar en el proceso de mi naturaleza orgánica.

Sé que ante todo debo saber vivir en mí, estar en mí por encima de la necesidad de estar con alguien. Ello me irá haciendo posible el no aferrarme a la convivencia, sino en posibilitarla cuando sea oportuno y de la mejor manera para ambos. Y algo importante respecto de lo que ha surgido exponer de las tendencias que delato en estos párrafos y que tiene que ver con la ordinaria pretensión de querer llevar a los demás lo que se ajusta quizás sólo a nosotros.

Pienso que debe existir la posibilidad de relación con personas complementarias afines y no solamente complementarias contradictorias. En las últimas podemos alcanzar a vivir situaciones o cuestiones muy interesantes, pero cuando surgen los elementos contradictorios, todo podrá parecer que no tiene sentido. Podremos avanzar mucho en aspectos no propios de nuestras tendencias innatas, pero serán, quizás, a modo de experiencias que se almacenan para que cobren vida en otros tiempos, cuando hayamos superado otras cuestiones.

Me pregunto, a estas alturas, qué será el vivir una relación, no para fines específicos donde no se consideran las capacidades o tendencias de contradicción o confrontación, que hacen acto de presencia más tarde o más temprano, sino por pura inercia de acercamiento para compartir complementariedades afines. ¿Es una quimera, o una posibilidad factible? ¿Cuál será el modo de compartir en tal caso? Mientras la vida se toma el tiempo oportuno para contestarme a estas preguntas, procuraré incrementar el saber estar en mí con creciente eficacia.   [ inicio ]

Comentando el libro "La Voz del Conocimiento", de Dr. Miguel Ruiz.

(Elaborado para un Foro MSN el 25 marzo 2005)

Del autor de "Los Cuatro Acuerdos" nos llega ahora lo siguiente:
-- En nuestros orígenes, al tomar del Árbol del Conocimiento, la otra polaridad del Árbol de la Vida, el ser humano cayó en la inercia de dejar de considerarse libre y perfectas sus acciones, e inició un camino de mentiras en las que basar su existencia, de donde surgió su actual actitud de basar todo en juicios de lo bueno y lo malo. Y esa voz del conocimiento nos persigue constantemente, a través de los demás y de nuestra propia mente.
-- Y esto llegó a generar la actual situación en la que pretendemos alcanzar ideales inalcanzables, por no basarnos en lo que realmente somos sino en lo que pretendemos ser. Y esto es principalmente el justificarnos con que no somos perfectos y el pretender ser lo que aún no somos, por la creencia de que debemos aspirar a ser algo más allá de lo que somos ahora.

-- Llega a concretar lo siguiente: "No hay necesidad de justificar lo que somos. No hay necesidad de trabajar duro para convertirnos en lo que no somos. Sólo necesitamos volver a nuestra integridad, a ser como éramos antes de aprender a hablar. Perfectos. Cuando éramos niños pequeños éramos auténticos. Cuando estamos hambrientos, sólo queremos comer. Cuando estamos cansados, sólo queremos descansar. Únicamente el momento presente es real para nosotros: no nos importa el pasado, y no estamos preocupados por el futuro. Disfrutamos de la vida, queremos explorar y divertirnos. Nadie nos enseña a ser así; nacemos así. Nacemos en la verdad, pero crecemos creyendo en mentiras. Aquí reside todo el drama de la humanidad. Una de las grandes mentiras en la historia de la humanidad es la mentira de nuestra imperfección. Yo era un niño pequeño perfecto. Era inocente, y me comí la mentira (alude a la manzana de Adán y Eva y a lo que nuestros padres, maestros, ... nos inculcan) de que no soy lo que debería ser. Cuando la mente humana es lo bastante madura para los conceptos abstractos, aprendemos a calificarlo todo: correcto o incorrecto, bueno o malo, bonito o feo. Creamos un cuento sobre lo que deberíamos ser, depositamos nuestra fe en el cuento, y éste se convierte en la verdad para nosotros. Tan pronto como estamos de acuerdo, dejamos de ser nosotros mismos y empezamos a fingir que somos lo que no somos, sólo a fin de complacer a otras personas para ajustarnos a una imagen que crean de nosotros según su cuento." ... o la imagen que nosotros elaboramos para ajustarnos a lo que queremos representar ante aquellas.

Esto último que expreso tras los puntos suspensivos, viene a concordar con lo que Miguel dice a continuación de lo antes seleccionado:
"Nunca puedes ser lo que no eres. Sólo puedes ser tú, y ya está. Y eres tú en este momento, y no tienes que hacer el menos esfuerzo para serlo."

Pues sí, en la concordancia con lo que parecen vivencias opuestas está el quid de la cuestión que nos ocupa: ¿Somos realmente nosotros cuando nos sometemos a los condicionantes del comportamiento para dar otra imagen de lo que en el fondo sentimos de nosotros? Parece que deberíamos contestar que en esas circunstancias no somos nosotros, sino algo que imponemos en nosotros. Pero, ¿no dice también Miguel que "nunca podemos ser lo que no somos"?

Digamos que lo que ocurre es que realmente no nos conocemos, que no alcanzamos a saber qué hay en nosotros en nuestras posibilidades de ser. Y en nosotros hay lo que hacemos tanto desde el agrado como desde el desagrado, desde la naturalidad como desde actitudes que definimos como forzadas. En nuestra estructura personal, en lo que hemos ido construyendo a través de las muy diversas y, a veces, aparentes vivencias contrapuestas, hay modos de ser, de expresarnos, de motivarnos, que pueden verse como contradictorios, y es ahí donde alcanzan a poder intervenir lo que tendemos a justificar como injerencias o presiones externas.

Lo que hemos alcanzado a ser, lo que somos, es un conglomerado de posibilidades de percepción, entendimiento, motivación y reacción. Y en todo ello hay elementos afines y elementos contradictorios entre sí. El camino de esta vida consiste en irlo conociendo, comprendiendo y encauzarlo, para que todo adquiera el sentimiento de que sirve a nuestro proceso personal y al proceso colectivo donde estamos inmersos. De que terminemos viendo que nunca nos equivocamos, pues equivocarse es actuar contrario a lo que va viviendo en nosotros, y esto nunca podrá ocurrir. Lo único que sí resulta interesante en ello es que procuremos estar despiertos a percibir lo que dimana de cada uno de nuestros comportamientos, tanto externos como internos, y asociarlo a lo que todo ello va diciendo de lo que fuimos construyendo en nosotros. Así podremos, algún día, ser arquitectos conscientes de lo que construimos en nosotros. Ya somos creadores, pero aún inconscientes, y es por ello que situamos justificaciones fuera de nosotros. Tenemos que ser creadores conscientes, y el Árbol del Conocimiento juego ahí un papel esencial. Nada de sentimiento de culpa alguno, pero sí el de responsabilidad de lo que movemos desde lo que construimos en nuestro interior.

El Árbol de Conocimiento no es otra cosa que la Polaridad vital que precisa la inercia emocional con sede en el sentimiento de individualidad, del individualismo. Sentirnos libres es, en una primera instancia, el situarnos en la posibilidad de poder hacer en cada momento lo que sentimos necesitamos hacer para expresar lo que va surgiendo de nuestro interior. Pero en nuestra realidad existencial hay otro factor, además del hecho de que somos individualidades, y es que, al mismo tiempo, también somos colectividades, es decir, un Colectivo, donde las individualidades son plenamente interdependientes. No puede existir lo uno sin lo otro, el individuo sin el colectivo ni el colectivo sin el individuo, y a todo ello hay que saber dar forma.

La imagen de un niño libre es la figura del egocentrismo, pero la figura que realmente existe no es lo concéntrico, sino lo excéntrico, es decir, todo girando en torno a centros de gravedad compartidos.( a ) ( ¨ )

Desde que el individuo empieza a concebirse en el vientre materno, se vienen manifestando aquellas dos opciones simultáneamente. Dado que lo esencial de ese proceso gestativo es la estructuración de un organismo (la confección de una estructura orgánica o cuerpo humano), las necesidades de la "reconstitución" de la personalidad de quien va a ingresar como ciudadano terrestre, condiciona las circunstancias del grupo o colectivo a través del cual va a ocurrir el nacimiento. Los hábitos de todo tipo de quienes se constituyen en progenitores, especialmente, van a sufrir los cambios que precisa tal "reconstitución" personal, a fin de adecuarse a los valores orgánicos que habrán de generarse. En los niveles psíquicos del feto, esto quiere decir que sus padres le proporcionarán los estímulos químicos (a través de la cualidad nutricional y medioambiental) y psíquicos (aspectos emocionales e intelectuales a vivenciar en ese periodo) para que su cerebro alcance los modos que le son propios a ese ser por encarnar. Y los propios modos de ser que "acaparará" dicha persona, posibilitará los cambios que en algunos del colectivo se precisa hacer.

Cuando conocemos esa circunstancia de adecuación del entorno personal y químico a lo que el ser en cuestión precisa para, en un principio la recuperación de las posibilidades de expresión de la personalidad que le es propia, y más tarde las circunstancias e influencias que precisa el proceso que viene a vivenciar, ¿cómo podemos argumentar que nos alimentamos de las mentiras conceptuales de los demás y no que recibimos de los demás -nos llega de los demás- aquello que movemos desde las necesidades de nuestro propio interior? No de otra manera ocurriría que hermanos que conviven en un mismo ambiente familiar, perciben -y reciben- cosas diferentes, hasta el punto de que ninguno termina siendo igual a otro, y sí, generalmente, terminan expresando modos de ser bastante divergentes.

Concluyo diciendo que no nos confunde o engaña el Árbol del Conocimiento, sino que es una herramienta que la vida pone a disposición de aquellos seres que ya han desarrollado suficientemente una base emocional instintiva como base de su comportamiento, para adquirir otro nivel de conciencia que lo acerque a consideraciones de sí mismo más allá de factores egocéntricos o con base en el propio sentir y se abra a la percepción y, posteriormente comprensión, de lo que va percibiendo del sentir de los demás, hacia lo que deben enfocarse las reacciones del comportamiento humano. Ya no somos, en conciencia, seres independientes, sino interdependientes, y habremos de adecuar nuestro sentir a los procesos del sentir colectivo, donde hallaremos el cubrir las propias necesidades individuales.

El tema del libro da para más, pero en algún punto debo dejar mi intervención sobre lo que, en principio, ha movido en mí.   [ inicio ]

Al cambiar nuestra creencia respecto de nosotros, todo cambia alrededor.
(Es continuación del tema anterior, elaborado al día siguiente)

Retomando la lectura del libro, en el capítulo 5, titulado "El Cuentista" (el que cuenta el cuento o mentira de nuestra vida)(nuestro propio pensamiento o la voz del conocimiento, de lo que conocemos y sobre lo que establecemos nuestros puntos de vista), encontramos, con otras palabras, lo que veníamos trabajando en el Taller de Paz Interior, de que en lo que consigamos cambiar respecto de lo que entendemos que somos o deseamos ser desde ya, todo a nuestro alrededor cambia, incluso las otras personas, y no es que cambien respecto de ellas, sino respecto de nosotros, por lo que para nuestra historia sus cambios son reales. Lo expresa con ideas como las que siguen, que nos ayudarán a reafirmarnos en la importancia del trabajo interno.

"Tú eres el único que puede cambiar tu historia, y esto lo consigues cambiando la relación que tienes contigo mismo. Cada vez que cambias el personaje principal (nuestra persona) de tu historia, como por arte de magia toda la historia empieza a cambiar a fin de adaptarse al nuevo personaje principal. Esto es fácil de demostrar porque, de todos modos, éste cambia por sí mismo, sin que nos demos cuenta.

"La manera en la que perciben el mundo cuando tienes ocho años no es la misma que cuando tienes quince, o cuando tienes veinte. Ves el mundo de una manera diferente cuando te casas, o cuando tienes tu primer hijo. Cambias lo que crees sobre ti mismo. Tu punto de vista cambia, el modo en el que te expresas a ti mismo cambia y tus relaciones cambian. Todo cambia, y el cambio puede resultar tan impresionante que parece que se trata de dos sueños (historias) distintos y de dos personas distintas.

"También cambias los personajes secundarios (los demás) de tu vida. el modo en que ves a tu padre y a tu madre cuando tienes diez años cambia cuando tienes veinte, treinta, ... y continúa cambiando.

"Todo lo que forma tu historia está cambiando constantemente, incluso la historia que te cuentas a ti mismo sobre quién eres. Hace veinte años, el cuentista te dijo quién eras, y tú te lo creíste. Hoy el cuentista te cuenta otra historia sobre ti mismo, y es completamente diferente. Por supuesto que el cuentista dirá: < Oh, eso es porque tengo más experiencia; ahora sé más >. No es más que otro cuento. Toda tu vida ha sido un cuento.

"Si hablas sobre algo que te ocurrió cuando eras niño, tu padre, tu madre, tu hermano o tu hermana tendrán un cuento diferente. Esto ocurre porque sólo compartimos el "marco" del cuento. ¿Quién tiene razón y quién no la tiene? Bien, todos tienen razón según "sus" historias.

"Todos pueden afirmar que su historia es la verdadera. Por supuesto, sólo es verdad para esa persona, y tu historia es sólo verdadera para ti. Pero la voz del conocimiento empieza a buscar en todo lo que tienes en tu mente para darte la razón. ¿Por qué hacer ese intento para justificar lo que crees? No necesitas quitarle la razón a nadie porque ya sabes que, en su historia, tiene razón. en tu historia, tú tienes razón. Entonces, la cuestión de tener razón o de estar equivocado e ha acabado; ya no tienes que defender lo que crees.

"Cuando alcanzamos este nivel de conciencia, resulta más fácil "no tomarse personalmente" lo que otras personas digan. Sabemos que todos somos cuentistas y que todos distorsionamos la verdad. Lo que compartimos con la gente es sólo nuestra percepción; no es más que nuestro punto de vista

"Nuestro punto de vista depende de nuestra programación (esto de asemeja a las enseñanzas de Félix Gracia), que consiste en todas las cosas que forman nuestro Árbol del Conocimiento personal. Nuestro punto de vista también depende de cómo nos sentimos emocional y físicamente, y cambia de un momento al otro.

"Sabes, el modo en el que creamos nuestras historias (nuestros < cuentos >) resulta muy interesante. Tenemos la tendencia a distorsionar todo lo que percibimos a fin e que esté en concordancia con lo que "ya" creemos; lo "arreglamos" para que esté de acuerdo con nuestras mentiras.

"Como artistas con un estilo propio, tenemos derecho a distorsionar nuestra historia. La distorsión es nuestro punto de vista y tiene sentido para nosotros. Somos como los periodistas de Dios, intentamos explicar cualquier cosa que suceda a nuestro alrededor. Inventar historias forma parte de nuestra naturaleza. Intentamos expresar lo que percibimos y compartirlo, y esto es algo que sucede continuamente. Incluso cuando estamos solos necesitamos compartir nuestra historia, y lo hacemos con nosotros mismos. Vemos una maravillosa puesta de sol y decimos: < Oh, qué puesta de sol más hermosa! >. Nadie nos está escuchando excepto nosotros, pero de todos modos nos hablamos a nosotros mismos.

"Sé que cualquier cosa que me cuentes no es más que una historia. No tengo por qué creerla, pero puedo escucharla y disfrutarla. Puedo ir al cine para ver El Padrino, y no me lo creo, pero puedo disfrutar de ella, ¿no?

"Una vez que hemos cobrado conciencia para ver nuestra propia historia, descubrimos que existe otro modo de crear al personaje principal. Al darnos cuenta recobramos el control de nuestra historia. Ésa es la buena noticia. Si no nos gusta nuestra historia, nosotros somos los autores; podemos cambiarla.

Y en el capítulo 6, titulado "La Paz Interior", trata sobre cómo dominar (domar y terminar acallando) esa incesante voz interior (el pensamiento) que nos arrastra, con su fuerza de captar nuestra atención, hacia la creación de historias de cuanto va ocurriendo a nuestro alrededor. Nos suele decir: < Mírate, ¿quién te crees que eres? Nunca lo conseguirás. No eres lo bastante listo. Nadie me comprende. ¿Qué estará haciendo? ¿Qué ocurre si no me ama? Estoy tan sola. ¿Qué pensarán de mí? Mira toda la injusticia que hay en el mundo. ...

"La voz del conocimiento te está diciendo lo que eres y lo que no eres. siempre está intentando encontrar un sentido a todas las cosas. Por lo general, esa voz está mintiendo porque es la voz de lo que has aprendido, y has aprendido muchas mentiras, principalmente sobre ti. Puede tratarse de tu propia opinión, o puede ser la opinión de otra persona.

Cuando aprendemos a escuchar esa voz interior sin prestarle la atención que reclama, va perdiendo fuerzas sobre nosotros. Sólo porque la oigamos en nuestra cabeza no significa que esté diciendo la verdad. De esta manera vamos pudiendo intervenir desde lo que verdaderamente sentimos sobre las cosas y las personas, y no desde la película que nos montamos sobre cualquier situación.

Es así como vamos alcanzando un estado ordinario de calma interior, sin apenas intervención de esa voz del pensamiento, que en cuanto hace acto de presencia la contemplamos con serenidad para ver a dónde nos trata de llevar y si merece o no la pena permitir que siga interviniendo sobre la cuestión que aborda. Pero de todas formas, si le permitimos entrar, lo hacemos con calma, sin embalamientos ni consideraciones que afecten a nuestro estado de ánimo y sólo cuando nos permite una reflexión serena sobre alguna cosa o situación. Para ello, trataremos de estar conscientes de cómo se mantiene nuestra respiración (nasal), para que sea tranquila y profunda y permita el control de cualquier tipo de emoción que quiera pillarnos, percibiendo todo como en un diálogo, sin meter emociones en ello, sino comprensión.

No olvidemos lo que en la Página " Pensamientos " de este Grupo se dice sobre ¿Somos algo diferente de nuestros Pensamientos? y lo que vienen éstos a decirnos.

Las cosas son y ocurren según nuestros estados internos, pues cada cosa viene a hablar sólo sobre lo que cada cual es receptivo de ella y no sobre todo lo que en sí pueden llegar a contener. Ellas serán para nosotros en función de las actitudes internas en las que consentimos estar, y no desde las películas o cuentos que nos montemos en cada instante acerca de ellas. Sepamos diferenciar los efectos de nuestra imaginación, de nuestra elaboración mental, y los efectos de nuestros estados internos, procurando que sean estos de calma, serenidad y paz, para alcanzar a desarrollar hacia todo lo que nos llega de las situaciones y personas aceptación, tolerancia y comprensión.

Con lo expuesto en este nuevo mensaje, os traslado algo que a mi historia personal ha llegado de modo especial del libro sobre el que comento y que encaja con la temática de nuestro Grupo.   [ inicio ]

La Respiración:
Su incidencia en nuestros estados internos y nuestra relación con los demás.

(Texto inicial para Charla en un Aula de Yoga del Centro Cívico Parque Alcosa)
(20 abril 2005)

        La Respiración es la acción fisiológica que nos conecta con las energías del mundo exterior. Ingresamos a esta vida, como ciudadanos terrestres individuales, a partir del instante de nuestra primera respiración; mientras esto no sucede, en cuanto individualidad somos una extensión de la personalidad de nuestra madre, a través de la cual respirábamos. A partir de aquella primera respiración, comienza nuestra interacción personal con el mundo.

        Las cualidades de las Energías del mundo exterior están moduladas por las actitudes internas a las que da vida nuestra humanidad. Los contenidos materiales o físicos de esas energías no son más que los soportes que precisan los valores psíquicos para hacerles posible su interacción entre los diversos individuos con posibilidad de utilizarlos. No son los modos de la Naturaleza física los que hacen posible las manifestaciones psíquicas, sino que el potencial psíquico de una atmósfera (en nuestro caso el de la Tierra) se estructura a nivel material en lo que conocemos como componentes físicos de la misma. En otras palabras, las características de nuestra mente crean las características de nuestro cuerpo. De igual manera, nuestras actitudes internas dan lugar a las características de lo que vivimos con lo que denominamos el mundo exterior.

        El modo personal con el que respiramos alimenta la característica psíquica del mundo en el que estamos inmersos, y al mismo tiempo la característica de las actitudes a las que vamos dando vida en nuestro interior.

        Al inspirar permitimos nos lleguen de fuera los diversos componentes psíquicos de la atmósfera humana. Al espirar, exhalamos del psiquismo que ha ido operando en nuestro interior. Al respirar, pues, no solamente nos llenamos de elementos físicos de energía, sino también de los valores psíquicos inmersos en ellos, y al mismo tiempo hacemos llegar a los demás lo propio de nuestros estados internos vividos.

        Mientras respiramos estamos interactuando con las situaciones que aparezcan en nuestro pensamiento, seamos o no conscientes de ello. Así pues, situando nuestra conciencia en alguna circunstancia de nuestra vida o en alguna persona en concreto, podemos con los modos de nuestra respiración interactuar con las energías propias de tal circunstancia o de tal persona. La cualidad de la actitud interna que exista en nosotros en esos momentos, así como las características de nuestra respiración, marcarán los modos de influencia en las relaciones que irán surgiendo más tarde con tal circunstancia o tal persona.

        Somos, pues, a través de la combinación de nuestra respiración y de las actitudes internas en las que consentimos estar, los constructores de los modos de relación de nuestra persona con el mundo exterior.

        Al ser nuestra propia persona un elemento del mundo exterior, también podemos "respirar de nosotros mismos", al objeto de ir trabajando la reconciliación con nosotros mismos, de los diferentes yoes que constituyen nuestra personalidad, de aquellos aspectos de nuestra persona con los que estamos en conflicto.

        No se trata, con todo esto, de hacer programaciones conceptuales (a modo de P.N.L.) de lo que deseamos alcanzar en nuestras relaciones con los demás o con nosotros mismos, sino de ir dando vida real a las situaciones que deseamos ir viviendo. Respirar con intensidad, serenidad y amplitud nos posibilita adentrarnos en actitudes de aceptación y de paz hacia el contexto de nuestra vida, y si de esta manera mantenemos mientras la conciencia en situaciones concretas, iremos construyendo desde los niveles internos lo que más tarde terminará constituyendo nuestra realidad externa. La vida exterior no es más que la constatación de aquello a lo que vamos dando vida en nuestro interior con nuestros pensamientos y sentimientos.

       No son las circunstancias externas las que nos condicionan, sino lo que en ellas mueven nuestros estados internos. La acción consciente en nuestra Respiración es una herramienta valiosísima para trabajarnos un mayor éxito en la paz y el bienestar en nuestra vida.   [ inicio ]