|
El Vampirismo
no es la resultante aislada de determinados comportamientos,
sino la vía ordinaria del desarrollo humano, pero lo llamamos tal cuando la inercia
de nuestro comportamiento no alcanza a poder expresarse y vemos que otros lo consiguen,
sea en el terreno de la salud, de actitudes anímicas, intelectuales, económicas
o de cualquier orden.
|
![]() |
* Los valores psíquicos y energéticos que definen la personalidad de un individuo, no son propiedad de éste. Pertenecen al ente colectivo familiar y social en el que aquel está integrado.
* Cada individuo alimenta, desde la "despensa" colectiva, a lo que suele ser la inercia de intervención de su personalidad; es decir, que toma del ente colectivo la energía de valores que caracterizará su expresión como individuo.
* Esa despensa colectiva de valores, posee una cantidad concreta de estos; es decir, que están cuantificados. Por esta razón, lo que unos acaparen en exceso, originará carencia de esos mismos valores en los demás del colectivo concreto que tratemos (familiar, laboral, escolar, de amistad, vecinal, etc.).
* A raíz de esta realidad quántica, donde todo surge gracias a la interacción de todos los individuos y órdenes sociales entre sí, podemos apreciar que el individuo aislado no tiene realidad ni razón de ser en sí mismo.
* Con esto, la vida trata de mostrarnos lo absurdo de las soberbias, los orgullos y las vanidades, pues estos solo surgen como consecuencia de las tendencias de acaparamientos excesivos de algo que pertenece a todos y que se genera gracias a los modos diferentes de intervención de todos.
|
El principio esencial
de la vida es el Compartirse, y esto es lo que
ocurre, voluntaria o inconscientemente en todos los órdenes de intervención humana,
sean estos activos o pasivos, negativos o positivos, exteriores o interiores,
etc.
|
Todo en la vida está regido por la necesidad de influencias recíprocas; pero influencia en base a un ceder y un recibir que posibilite realmente los cambios estructurales de la personalidad que buscan los procesos evolutivos, ya que "Nada cambia si no intercambia", ni "Nada se mueve hacia nuestro modo de ver o de ser si no cedemos de nosotros mismos".
Ceder no es tolerar, sino donar. Y sabremos que donamos cuando sentimos no poder expresar o sentir en nosotros lo que nos suele caracterizar (optimismo o pesimismo, laboriosidad o negligencia, espiritualidad o materialismo, intelectualidad o idiotez, afectividad o frialdad, apetito o anorexia, sutileza o tosquedad, extroversión o introversión, habilidad o torpeza, fortaleza o debilidad, etc.).
Con esto quiero decir lo siguiente: Que cuando un miembro familiar da vida en sí, por ejemplo, a unos valores de importante contenido moral humano (de responsabilidad, de voluntariedad, de solidaridad, de espiritualidad, etc.), puede no dar a los otros la posibilidad de vivenciarlos y sí, por contra, dejar para esos otros la posibilidad de dar vida en ellos a su polaridad opuesta (por ejemplo, la irresponsabilidad, la desidia, el egoísmo, la materialidad, etc.). Por tanto, debemos ser consecuentes con lo que acaparamos y con lo que nuestro acaparamiento deja para el proceder de los demás, teniendo en cuenta la realidad polar que cobra vida en todo cuanto se manifiesta.
Y esto mismo que suele ocurrir en lo familiar de una forma muy notoria, ocurre también en los demás modos de relación humana, pues esos trasvases solo precisan de los canales emocionales que generan los vínculos emocionales que se establecen entre individuos y entre grupos sociales, sean esos vínculos emocionales positivos (admiración, aceptación, colaboración, apoyo, etc.) o negativos (celos, ira, envidia, etc.).
Como ejemplo tenemos el caso de Jesús de Nazaret, con el grupo numeroso de sus apóstoles, que recibieron el beneficio de cuanto de ellos operaba a través del Maestro, una vez éste desencarnó. Y otros ejemplos los tenemos en los casos de figuras famosas en el terreno de las Ciencias, como lo fueron Einstein y Cajal, aunque de modo más acusado el segundo, en los que los momentos de máximo lucimiento de sus cerebros se acompañaron de importantes taras en la cualidad cerebral de uno de sus hijos.
No existe un dar sin recibir, pero hemos de ir conociendo qué valores damos y cuáles recibimos, y a qué lleva esto a cada cual.
Acaparar, sí; pero cuándo, para qué, por cuánto tiempo y a costa de qué, es algo que debemos contemplar constantemente en todos y cada uno de nuestros actos vitales, para con nosotros mismos y para con los demás.
Sepamos que el fundamento de la Vida es ejercitarnos en el Amor, nuestra verdadera Esencia, de la que el propio vivir nos irá posibilitando tomar Conciencia; pero no en un vivir de meras acaparaciones, sino en un vivir en el compartirse, donde el "no ser en sí mismo, sino en los demás" contiene la vivencia más esencial, desde la que actúa nuestro Ser Supremo.
Qué papel juegan en todo esto los alimentos y las medicaciones? Pues, sencillamente, con la química predominante que contengan, van a intervenir fortaleciendo o debilitando los canales a través de los cuales discurren los trasvases de esas energías de valores, permitiéndonos dar vida en nosotros a las actitudes que nos irán caracterizando en cada momento. Intervención que realizarán a través de los órganos, glándulas y sistemas que su química predominante condiciona.
Y es por esta razón que, puestos a ser meticulosos en el análisis del trasfondo de los comportamientos, todo alimento puede llegar a ser considerado como "el estimulante a través del cual podemos llegar a expresarnos en lo que nuestro subconsciente desea".
En el caso de medicamentos, estos estimulantes se acentúan como tales, por la química más específica y acusada que contienen, haciendo tender al individuo a expresiones que no están en el contexto natural de sí, de donde proviene la incidencia negativa que efectúan en el contexto general orgánico, expresivo de la personalidad global del individuo.

El fundamento de la Vida es ejercitarnos en el Amor, nuestra verdadera Esencia, donde el "no ser en sí mismo, sino en los demás" contiene la vivencia más esencial, desde la que actúa nuestro Ser Supremo.
|
|
|
|
No existe un dar sin recibir, pero hemos de ir conociendo qué valores damos y cuáles recibimos, y a qué lleva esto a cada cual.[ inicio ]
Sobre el Vampirismo.-
Hola J...:
** Los trabajos de la web medcuantica.com abordan lo humano desde muy diversos puntos de mira, por lo que no es de extrañar que aún no te hayas formado idea exacta de sus contenidos y pretensiones. Sólo te pido un poco de paciencia y que sea el propio comentar sobre ellos lo que vaya clarificando sus utilidades.
** Lo que en ellos trato sobre Vampirismo no va referido a lo que ocurre en el plano de los espíritus desencarnados, como tú ya apuntas, sino a los modos en que nos influenciamos los encarnados entre nosotros mismos.
** Se trata de que "nadie tiene la propiedad de los valores que expresa su persona", entendiendo como "valores" todo a cuanto da vida un individuo; por ejemplo: su capacidad digestiva, su estado de ánimo, su inteligencia o demencia, su altruismo, su imaginación, su fortaleza física, su cualidad anatómica, etc. Sí, no te extrañe, pues nada de esto es "propiedad" de nadie en concreto, sino que lo usan los espíritus (en su encarnación) para trabajar sobre sus posibilidades de personalidad alcanzada. Lo toma de la atmósfera psíquica y física donde todos nos desenvolvemos. Por tanto, si alguien deja de tener algo que antes creía tener (acuérdate de esa parábola que dice: "... a todo el que tuviere se le dará más y abundará, pero al que no tuviere, se le quitará aun lo que parece que tiene"), no es que otro se lo haya vampirizado, sino que simplemente lo dejó de tener, para siempre o en cierta circunstancia, y que esa cualidad o valor "está operando ahora en otro sujeto", para el fin que su desarrollo espiritual precisa en esos momentos.
** No "somos" lo que creemos ser, lo que manifiestan nuestros actos y nuestras formas. Somos simplemente "inercias de comportamiento", las cuales llevan apareadas formas físicas y psíquicas de expresión, pero las formas en sí corresponden a la Colectividad, al Somos que entre todos formamos en cada ámbito vivencial. También influye en nuestra capacidad de energía física la actitud mental a la que nos aplicamos, que por cierto está en razón inversa a la sutileza de la actitud.**** **** ****
** El modo en el que entiendo lo que expreso del Vampirismo, va más allá de meros "intercambios", aunque éste sea el modo como lo percibimos. Por supuesto que llevas razón en lo que comentas, sólo que deseo puntualizar más profundamente en el significado de aquello otro que pretendí decir, y es que todo lo que actúa en cada uno de nosotros (como energía, como fuerza, como cualidad humana, etc.), es algo que pertenece a la Colectividad que Somos. Lo elaboramos con lo que son todas y cada una de nuestras intervenciones hacia lo que la Colectividad posee en su atmósfera, pero nada de ello nos pertenece como individuos, pues cuando desencarnamos todo ello queda en ella. Y de esto podemos comprender el papel que venimos a desarrollar, como almas, dentro de un orbe (planeta) específico.
Por supuesto que eso que vive en nosotros no pasa por nuestro ser sin dejarnos nada, sino que posibilita el crecimiento de lo que somos como Conciencia (o consciencia), a pesar de que este crecimiento no quita nada a la atmósfera del orbe.
** Ya que expresas "formaciones mentales que pueden tomar cuerpo en otras personas", se me ocurre decir lo siguiente:
Las energías, desde sus grados más simples, caminan hacia la constitución de materia, sentidos, pensamientos y sentimientos. Cuando encarnamos en un orbe, acaparamos las energías de materia que nos posibilitarán trabajar con lo que de los otros órdenes más sutiles se hayan ya constituido en el orbe. Y trabajaremos con aquello que ya hemos podido alcanzar a canalizar, siendo de tal modo nuestra posibilidad de canalización, que nuestros cuerpos tomarán la forma material que en lo orgánico expresará lo que canalizamos. Por tanto, a nosotros nos constituyen las propias formaciones mentales, y de nosotros fluyen nuevos matices de éstas, gracias al sello personal que cada cual les infiere.
** ¿Cómo recuperar las pérdidas de energía?
Debemos saber que todo es un constante "intercambio", y que cada cual es dador o receptor de valores diferentes. Nos ayuda a saber estar con el mayor grado de armonía, el conocer qué tendemos a dar y qué podemos recibir de cada cual. Algunos años ejercí como masajista y experimenté esto que digo, y al igual que hay personas que nos aportan modos sutiles de las actitudes que lo caracterizan, hay quienes tiran de nosotros de la acción física muscular, como igualmente podremos adquirirla de otros. Por tanto, creo que la respuesta más correcta estaría en función del conocimiento de la estructura psico-física que somos y de con quién interaccionamos; e igualmente el conocer qué alimentos nos fortalecen en la acción muscular y cuáles en nuestro desarrollo de otros valores. Los alimentos son "factores para la canalización de concretos valores"; no "construyen en" nosotros, sino que nos permiten "tirar hacia nosotros".**** **** ****
-.Canales y trasvases de energías.-
** Desde mi criterio y experiencias cuánticas, las energías pasan de unas personas a otras a través de "canales" etéreos (digamos no visibles por el ojo normal humano) que toman "cuerpo" o posibilidad amplia gracias a los vínculos emocionales que se establecen entre los individuos.
** Un terapeuta (que es sobre lo que más muestras interés en lo que planteas como pregunta) interviene en las personas principalmente como puente para posibilitar movimientos de energías entre la diversidad de personas que se vinculan de alguna forma en torno a él. En algunas ocasiones afectará a su propia energía, pero no tiene por qué ser así en su más frecuente labor terapéutica, sino que intervendrá en las energías del colectivo vinculado.
** Las energías, en sus modos de expresión como cualidades específicas afectas a la condición humana (en la dimensiones física, emocional, intelectual o sentimental) no están sujetas a los condicionantes espaciales (en todo caso adquirirían desplazamientos a la velocidad de la luz, que en nuestra percepción equivaldría a lo "al instante"), sino tan solo a los temporales; es decir, que una condición fisiológica o un estado de ánimo, por ejemplo, de persona situada en New York, pueda pasar "automáticamente" a otra ubicada en Sevilla, sin que de otra manera pueda justificarse "racionalmente" esos cambios en el cuerpo o en la psique. Basta que ocurran "motivaciones complementarias" en ambas personas para que se posibilite el "trasvase". Y esto puede ocurrir desde la sola intervención de voluntariedad de ellas, como a través de un terapeuta que, con su energía apoyando una de las opciones de actitud, posibilita el trasvase, generalmente desconociéndose las polaridades donde surgen esos cambios.
** El caso de un "pasista", o persona que interviene simplemente con sus manos (generalmente sin necesidad de contacto físico tangible), es el caso más notorio de este tipo de influencias en los trasvases energéticos, ya que suele ser persona entrenada (práctica o genéticamente) a posibilitar atracciones o salidas de energías que desde las opciones de la persona afectada no se consiguen movilizar.
** He tenido experiencias muy diversas en este orden de cosas, y que se podrían explicar desde muy diversos criterios, sin que ninguno, aun siendo desde presupuestos ideológicos diferentes, tendrían por qué invalidar a los otros. Por ejemplo: He podido dar de la energía de un órgano concreto mío al de un animal proyectándola desde mi mano, quedando en mí la afección de aquel, que tuve que tratar posteriormente; he intervenido en la normalización funcional de una articulación, justo en el instante en que el propio hermano del "sanado" se lesionaba en lo análogo a varios cientos de kilómetros de distancia; actuando con mis dos manos, separadamente pero a un mismo tiempo, he sacado la energía de exceso de un corazón en taquicardia incontrolada, proyectándola con la otra hacia un control racional de su situación emocional (aquí, a pesar de que parece que "todo ocurrió dentro del mismo individuo", hubo su otra polaridad humana, aunque no pude apreciar con quien interactuaba el sanado).
** Las transmisiones, que yo llamo "trasvases" (aunque no ocurran necesariamente entre los intervinientes directos) se valen principalmente de elementos materiales (físicos) que inciden de modo directo en la condición energética del receptor y del emisor, y lo que resulta más habitual es la energía procedente de la química nutricional (todo tipo de bebidas y de comidas que ingerimos), donde lo medicamentoso adquiere especial inducción a esos cambios.
** La mera estancia en el despacho del terapeuta, al cual acudimos con apertura emocional (aceptación o valoración, por ejemplo), puede ser suficiente para operar en el tiro energético de quien lo visita. Podríamos decir que lo ha curado el aura energética del despacho o del propio terapeuta, pero realmente lo que ha habido es "un tiro (de tirón) valiéndose del aporte energético de ese aura", mas no necesariamente de ella. La tremenda amplitud de la Red que se establece hoy día entre los modos de relación que se cultivan en lo humano en nuestras sociedades, donde tantos vínculos emocionales se establece por doquier desde una simple persona, dificultan grandemente el seguimiento de esas influencias, pero la ignorancia no invalida la Ley, mas el conocerla nos ayuda a comprender el por qué y el para qué de las enfermedades y las sanaciones.[ inicio ]